En este PUEBLO ABANDONADO aún resiste, con sufrimiento, la IGLESIA de Santa Ana. En el URBEX de hoy exploraremos su decadente interior lleno de tesoros en forma de arte y también recorreremos su misterioso cementerio para cerrar nuestra exploración urbana en este paraje.
Si aún no lo habéis leído, podéis sumergiros en la primera parte de esta exploración pulsando AQUÍ
Exploradas las casas de este maravilloso paraje, aún nos queda un último rincón por el que deambular, la impresionante iglesia de Santa Ana. Un templo magnífico, con su cubierta superior terriblemente dañada, pero que soporta en ella los frescos más impresionantes que uno pudiera imaginar. Desgraciadamente, la jornada se tornó ventosa, por lo que abrevie lo máximo posible mi estancia en su interior por el riesgo de derrumbe que todo ello conllevaba.
En el último punto observable que divisamos, quizás el que se encuentra en peor estado, podemos volver a disfrutar de las filigranas que pululan en todo el sitio. Sito en el centro de las mismas, en una especie de escudo o de marco, podemos ver la representación de un ciprés. ¿Tal vez una conexión entre el mundo terrenal y el celestial? Así me lo describió Alfonso, mi particular Cicerone en este pueblo. También me puso al tanto de la antigua fecha en la cual se RESTAURÓ este templo, que se remontaba a un ya lejano siglo XVIII. Contome como la gente venía cargando a mano con todos los materiales de construcción desde la cercana población, que era donde los adquirían. Un paseo de más de 3 kilómetros de distancia. Sin duda era otra época y era otro tipo de gente. Mi admiración por ellos, por lo que hicieron y porque aun a dia de hoy podamos disfrutar levemente del templo. Llega la hora de comer y con todos mis videos grabados y fotos realizadas, agradezco de todo corazón a mi particular guía, el tiempo dedicado y me dispongo a encarrilarme al próximo destino. ¿Cuál será? ¿Os venís? ¡Atentos pues!





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