lunes, 20 de noviembre de 2023

La IGLESIA donde el TIEMPO SE DETUVO

 Si en el anterior post os hable sobre mi epopeya para poder llegar a este pueblo abandonado, en las próximas líneas os pondré al tanto de como era vivir en este sitio, que como ya he dicho, no tenía ni un camino para llegar hasta él.

Portada de entrada a la iglesia. En una preciosa madera que con el trascurrir de los años ha ido perdiendo su color, y por desgracia, también los clavos que le daban un toque extra de personalidad. Abajo, a la derecha, podemos ver una gatera. A la izquierda, tenemos también el portalón de acceso al viejo cementerio de la villa.

 
Acceder al camposanto era tarea imposible sin forzar la puerta que daba acceso a su interior, por lo que decidí ver los toros desde la ventana, que también valía la pena. En su interior se encuentran los restos de algunos de los 150 habitantes que en su momento poblaron este bucólico pueblo en la cima de una montaña.
 
 
Una vez dentro de la iglesia, la primera impresión deja a uno sin aliento. En una sublime colocación, hallamos los bancos que usaron los fieles cada vez que fueron a misa. En su respaldo se nombran los nombres de las 20 casas que formaban el pueblo. A la derecha, en primer término, el acceso al baptisterio, mientras que en la nave posterior, encontramos un hermoso arcón. Al fondo el altar mayor, que aún conserva el pulpito desde el cual el cura lanzaba sus proclamas a los vecinos. A la izquierda otro altar, este ya completamente derruido y luego un pequeño cajón misterioso.
 
 
El sitio es sobrecogedor. Uno a uno fui recorriendo los bancos que, estáticos, gritaban a los cuatro vientos los nombres de sus familias, grabados estos en la parte posterior del respaldo. Aquí, en este rincón silencioso y en penumbras, no solo la historia había quedado detenida, sino que, en cierto modo, el tiempo se había ralentizado de un modo notorio, conservando estas maravillas prácticamente intactas. Fue impresionante poder imaginar a cada uno de los habitantes entrar por la puerta del templo y ocupar sus correspondientes lugares, una auténtica sensación de melancolía estaba imbuyendo el lugar. Que maravilla de rincón.
 
 
Detalle del arcón que a la derecha del templo podíamos observar. Prácticamente intacto, perfecto e impertérrito a lo que el paso del tiempo se refiere. Con deliciosos grabados repartidos por toda su estructura. Yo personalmente desconozco la función de tal mueble, quiero creer que en él se guardaban los tapetes y demás elementos para la liturgia, pero ya sabéis, es solo mi punto de vista.
 
 
Este fantástico soporte, tras el pulpito del cura, aún aguanta la verticalidad en la pared. Quiero pensar que sobre él reposaba la imagen del Cristo de turno o alguna virgen. A día de hoy tan solo un portavelas se encuentra visible. Un ornamento auténticamente hermoso que resiste sin parpadear el trascurrir de las décadas.
 
 
Pero aún no había atisbado todas las maravillas de este templo, pues en la sala que a la derecha había, encontramos el baptisterio en un estado simplemente increíble, perfecto, intacto y sin mácula. La base estaba simplemente como el primer día, al igual que la pila bautismal, que incluso conservaba su parduzco color y sus sencillas decoraciones. La campana que daba encierro se halla también imperturbable al transcurrir del tiempo.
 
Si habéis leído el primer artículo (ARTÍCULO AQUÍ) ya seréis conocedores de las mil y una penurias que tuve que padecer para llegar a este pueblo deshabitado en lo alto de una montaña. Pero no me cabe la menor duda que el sacrificio fue completamente recompensado, no solo por el maravilloso estado de conservación de esta iglesia, sino por el pueblo y la naturaleza salvaje que lo rodea. Ojalá muchas más como este en el futuro.


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