El silencio reina en este lugar olvidado, y cada rincón esconde una historia por contar. Me sumergiré intrépidamente entre las sombras del pasado y la naturaleza que reclama desafiante este pueblo abandonado. ¿Qué sucedió en este pueblo que lo dejó completamente desolado? ¿Por qué sus habitantes lo abandonaron, dejando atrás sus recuerdos y posesiones? Este no es solo un viaje físico, sino también un viaje en el tiempo. Desenterremos los secretos de este pueblo deshabitado y exploremos los vestigios de una vida pasada.
Mi llegada a este pueblo deshabitado no pudo ser más agradable. Escoltado por una multitud de vacas, el camino principal me condujo hasta el mismo núcleo del mismo. Aún no había tenido tiempo casi ni de sacar el material de grabación, cuando del interior de una de las viviendas veo aparecer a un señor con un frontal en su cabeza. Se trataba de Alfredo, propietario de una de las casas y que se encontraba reacondicionando la casa de la cual emergió.
Una recepción cálida y cordial fue seguida por un pequeño tour turístico por los diferentes lugares que daban forma al pueblo, y como no, también a la mismísima casa que se encontraba reparando. Un hermoso edificio de piedra de 2 alturas, a cada cual más impresionante, dejándome totalmente sin aliento el inesperado horno, el cual, aunque resulta extraño, se hallaba en el último piso del edificio.
El paseo transcurría de forma amena y yo atendía a todas las historias y matices que mi inesperado anfitrión me contaba y yo escuchaba con denuedo interés. Desde los motivos por los que se abandonó la villa, la historia de la iglesia y su reconstrucción (YA LO HABLAMOS EN LA SEGUNDA PARTE DE ESTE ARTÍCULO). Una vez termino de mostrarme la iglesia y el cementerio, mi improvisado compañero regresa a sus tareas, no antes sin preguntarle si le importa que merodee un poco por la aldea. Sin problema, me responde. Es más, me recomiendo dos casas, las únicas visitables, en realidad, eso sí, no podía faltar un ¡lleva cuidado! Al que respondí con un, ¡¡si oyes un estruendo y gritos, por favor, ven a rescatarme!!Así pues, separados momentáneamente nuestros caminos, enfilo hacia la parte más alta del lugar y hallo el acceso a una de las casas que el hombre comento. El acceso no fue para nada sencillo, pues las zarzas y los espinos se afanaban en impedirme el acceso con toda su pinchosa decisión. Finalmente, conseguí llegar hasta el dintel de la puerta y empezaba la maravilla. La primera zona observable son las cuadras para los animales, estas, como era costumbre, se hallaban en la parte baja de la casa y podéis verlas dos fotografías más arriba. Había espacio para animales de gran tamaño y como no, para las gallinas, las cuales tenían un pequeño ventanuco para entrar y salir a su antojo.
Con un cuidado absoluto y ya con las luces encendidas para no perder detalle, asciendo hasta la primera planta. Una vez arriba la pequeña edificación se divide en dos salas, mientras otras escaleras nos llevan de nuevo a una zona baja y la otra, nos eleva al desván. La primera y tremendamente llamativa es sin duda la cocina, a la cual es imposible acceder debido al inmenso boquete en el suelo, lo que la convierte además en extremadamente peligrosa. Sin embargo, esas penumbras, esas luces que se cuelan de forma fantasmagórica por sus grietas, la dotan de un ambiente único y cautivador. La de platos que se habrán cocinado en ella, cuanto calor debió trasmitir y cuantas tertulias se darían frente a la lumbre de la chimenea y que ahora solo pueden distinguirse como un montón de hollín salpicando las paredes.Se contaban con unas 20 viviendas en el pueblo, las cuales estaban habitadas por unos 80 vecinos. La inmensa mayoría de ellos trabajaban en una factoría cerca, hasta que esta finalmente cesó su funcionamiento. Ello provoco la emigración en masa de sus habitantes en busca de una vida menos azarosa, marcada por la ausencia de servicios básicos y agua corriente. La última casa que cerro sus puertas definitivamente lo hizo en un lejano año 1963, sumiendo el lugar en el silencio... hasta hace no mucho, con antiguos y nuevos vecinos resucitando este maravilloso pueblo.No creáis que con este artículo finalizo nuestro recorrido por este fantástico paraje, todavía queda mucho por recorrer, tened paciencia, porque a la próxima semana daremos los últimos pasos por este pueblo, donde transitaremos su iglesia, su cementerio. Ya sabéis que podéis disfrutar de mi travesía en el video que se encuentra arriba del todo. Mientras tanto, nos vemos en una semana para concluir esta apasionante exploración.
Con un cuidado absoluto y ya con las luces encendidas para no perder detalle, asciendo hasta la primera planta. Una vez arriba la pequeña edificación se divide en dos salas, mientras otras escaleras nos llevan de nuevo a una zona baja y la otra, nos eleva al desván. La primera y tremendamente llamativa es sin duda la cocina, a la cual es imposible acceder debido al inmenso boquete en el suelo, lo que la convierte además en extremadamente peligrosa. Sin embargo, esas penumbras, esas luces que se cuelan de forma fantasmagórica por sus grietas, la dotan de un ambiente único y cautivador. La de platos que se habrán cocinado en ella, cuanto calor debió trasmitir y cuantas tertulias se darían frente a la lumbre de la chimenea y que ahora solo pueden distinguirse como un montón de hollín salpicando las paredes.



















