lunes, 25 de septiembre de 2023

¿Abandonado por malas decisiones? URBEX en video (PARTE 2)

 

 

Una vez hemos dejado atrás las ruinas del pueblo, a unos doscientos metros de este, despunta altiva la vieja torre del castillo. Una estructura que es de obligada visita y que nos transportará algo más de nueve siglos atrás al pasado. En el video que aquí nos ocupa, exploraremos sus ruinas, recorreremos su interior y nos sorprenderemos con la historia que marcó este edificio.


También visitaremos los aledaños casi irreconocibles de esta, donde numerosas estructuras ya en ruinas arropan aljibes, bodegas y casas que antaño articulaban la vida en este paraje y, sin embargo, a día de hoy, languidecen y van siendo asimiladas por una naturaleza que recupera con paciencia su dominio salvaje.


En el tramo final, y para cerrar este urbex, nos introduciremos respetuosamente en el pequeño cementerio de la villa, donde reposan eternamente los restos de aquellos que décadas atrás fueron los residentes de este pueblo abandonado.

 

lunes, 18 de septiembre de 2023

¿Abandonado por malas decisiones? URBEX en video (PARTE 1)

 

 

El inicio de una nueva temporada de exploraciones en el canal de YouTube, me permitió revisitar las polvorientas y olvidadas calles de este pueblo deshabitado. Volver a pasear por sus casas, revivir viejas sensaciones y nuevamente, recordar el posible motivo por el cual, este pueblo cuya historia se remonta mil años atrás en la historia, terminó vacío y siendo devorado por las inclementes fauces del tiempo.

Pero merodear otra vez en este lugar no solo me sirvió para revivir la historia del sitio, sino también para profundizar en él y descubrir nuevos detalles que, en un principio, pasaron completamente desapercibidos para mí, desde hermosas decoraciones en las paredes hasta rincones inexplorados en esa ya lejana primera visita.
Si te gusto la entrada del blog, te invito ahora a disfrutar de la primera parte del documento que filmé. Paseemos juntos por sus calles, por sus casas y descubramos juntos este sitio desde una nueva perspectiva. Espero que lo disfrutéis tanto, como yo en su momento.


lunes, 11 de septiembre de 2023

¡Pueblos ABANDONADOS, URBEX, EXPLORACIONES urbanas y AVENTURAS!, ¡lo que viene esta TEMPORADA 3!

¿Qué pasa pasentes? Ha llegado el mes de septiembre y tal y como os prometí, arranca la nueva temporada de Paseos por el Vacío. Nuevas exploraciones, nuevos urbex y aventuras intrépidas nos esperan en esta nueva serie de videos y reportajes donde recorreremos, como no, pueblos abandonados desde hace décadas. También deambularemos por antiguos palacios que antaño guardaban ostentosos sus lujosos interiores y que hoy languidecen en las corrientes del tiempo.

Otro objetivo que iniciamos la pasada temporada 2 son los urbex militares. Este año también profundizaremos en estas instalaciones que antes guardaban las fuerzas de defensa de este país y que por un motivo u otro quedaron desfasadas y abandonadas. En sus interiores descubriremos impresionantes secretos del todo inesperados.

Conventos, iglesias y todo tipo de estructuras abandonadas siempre son objeto de mi atención y devoción, ¿cuántos de ellos investigaremos?, ¿qué descubriremos en sus entrañas?, ¿cuál fue su historia?, aquí te lo contaré todo mientras viajamos atrás en el tiempo y revivimos las vidas de aquellos que antes poblaban esos lugares maravillosos.

Si os gustan las aventuras, las exploraciones, las experiencias, los videos y la fotografía, te invito a quedarte en el blog y a suscribirte también a mi canal de YouTube, así como las otras redes sociales.

 No perdamos más tiempo, ¡¡AL TURRÓN!!

viernes, 8 de septiembre de 2023

Urbex magico en las ruinas de un molino abandonado

 

El destino quiso que llegara sin esperarlo hasta las ruinas de este viejo molino abandonado. Pero lo más sorprendente me iba a esperar al otro lado del mismo, ¿qué encontré ahí?. ¡Una exploración que es magia pura!

Urbex en el molino abandonado, rio Alberche, Avila 

En esta ocasión, íbamos buscando un viejo puente, pero el sofocante día quería que bajo este, a orillas del río, desde las alturas, la silueta cadavérica de lo que antaño fue un molino, hiciera acto de presencia. Y claro está, uno no es de piedra, y si le ponen un caramelito como este justo en frente, pues tiene que explorar.

 
Urbex en el molino abandonado, rio Alberche, Avila 
La imponente estampa del puente, cruza los márgenes del río de un extremo al otro. Ya podemos ver como el tiempo y la fuerza de las corrientes han ido modelando las formas de las rocas con suaves y sensuales curvaturas. Bajo estas, las aguas siguen corriendo con calma y sosiego, tranquilamente. No hay prisa de ningún tipo.
 
Urbex en el molino abandonado, rio Alberche, Avila 
Una vez hemos cruzado a la orilla contraria del afluente, descendemos por un enorme campo lleno de hierbas que toman un amarillento y sofocante calor. Una vez abajo damos con una de las pozas que surtían de agua a la máquina. En su interior, las aguas siguen fluyendo para escapar posteriormente por el otro extremo. El día lentamente se extinguía y las sombras de las montañas se proyectaban sobre mí, oscureciendo lentamente todo el paraje. Era el momento de ir al turrón.
 
Urbex en el molino abandonado, rio Alberche, Avila
Urbex en el molino abandonado, rio Alberche, Avila

No hay nada mejor que la improvisación, las sorpresas afloran por sí solas. Es algo de lo que a veces adolezco al realizar un urbex en según que sitios. Informarme, investigar contribuyen a saber más sobre el sitio, pero rebajan un poco el nivel de sorpresa. No la hacen desaparecer, pero uno ya sabe un poco qué verá. Aquí no, en este sitio todo era nuevo, inesperado, mágico, rodeado de formas y colores inesperados. Rodeado de guijarros arrastrados por las aguas y de piedras de molino por doquier. Para mí era un auténtico placer arrastrarme por los túneles por los que añosa atrás fluía el agua.

Urbex en el molino abandonado, rio Alberche, Avila
Urbex en el molino abandonado, rio Alberche, Avila


Pero tras reptar por el último tramo de la tubería, llegaría lo que era la cara posterior del molino. En ella aún podíamos ver los restos ruinosos de una de sus ventanas. Sin embargo, lo más sorprendente era como la vegetación, las plantas, los árboles, habían ocultado toda la fachada entre sus hojas y follajes, reservando el derecho de admisión y disfrute solo a aquellos que fueran suficientemente intrépidos para aventurarse en su interior. 

Urbex en el molino abandonado, rio Alberche, Avila 
Tras un giro de cabeza, el río transcurría con su parsimonia de siempre, oculto ese tramo por la misma espesura natural que me dio el privilegio de disfrutar de ese rincón natural y oculto. Un auténtico vergel de vida y tranquilidad que marcaría otra muesca en mi marcador de lugares sorprendentes, mágicos, de otra dimensión.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

¡ASI SI!, la agridulce historia de un monasterio historico.

 

Abrazado por un intenso manto de verdor floral y árboles, oculto en la montaña, encontramos este histórico monasterio, clave en la historia de España. No es este caso un urbex ni una exploración, sino más bien una visita guiada de este magnífico enclave que tuve el privilegio de conocer y magnífico ejemplo de conservación del patrimonio histórico.

Monasterio de Guisando, Avila. 

El mismo patio de entrada es toda una declaración, donde podemos encontrar diferentes elementos del edificio, esparcidos decorativamente, por todo el recinto. Obra de los diferentes propietarios que este sitio tuvo. Pero hasta llegar al presente, ¿cuál fue la historia de este lugar?.

 
Monasterio de Guisando, Avila. 
Este fue uno de los primeros monasterios fundados en España, concretamente data del año 1374. Por aquel entonces, una serie de ermitaños italianos, guiados por una visión virginal, decidieron trasladarse en peregrinaje hasta este hermoso paraje. Durante años, estos estuvieron viviendo en las mismísimas cuevas que la montaña les ofrecía. A las décadas de ello, desanimados por la dureza de su vida, deciden abandonar el punto. La casualidad querría que la propietaria de las tierras, la cual, tenía una casa de labores allí mismo, tuviera conocimiento de ello antes de que los ermitaños marcharan, ofreciéndoles a estos dichos, la casa. Sobre ella, poco a poco, tomaría forma el monasterio que hoy nos ocupa.

Monasterio de Guisando, Avila.
Sin embargo, este monasterio tendría una desgraciada e intensa relación con el fuego. Era el año 1546, el edificio ya había tomado forma monasterial, pero en él se origina el primero de una triste y larga serie de incendios. Este fuego destruiría la iglesia y el claustro original. Sin embargo, se fomentaría su reconstrucción posterior. Iba a empezar el mejor momento de esta edificación.
Monasterio de Guisando, Avila. 
En el siglo XIX llegaría la ocupación francesa a España y este espacio no fue indiferente a ello. Durante este periodo se iba a dar el segundo de los incendios que asolaría el lugar. Serían en este caso los mismos frailes quienes se encargarían de asentar y reconstruir el monasterio. Sin embargo, llegada la ya consabida amortización de Mendizabal, los frailes que habitaban el paraje no tuvieron más remedio que abandonarlo.
 
Monasterio de Guisando, Avila.

Desde ese momento, la propiedad iría pasando de unas manos a otras, convirtiendo este edificio religioso en un palacio de tipo recreativo. También recibiría reformas, limpiezas y se aprovecharían los distintos elementos para decorar los diferentes jardines con el tan famoso, por aquel entonces, estilo romántico.

Monasterio de Guisando, Avila.
Monasterio de Guisando, Avila. 
Ya podemos darnos cuenta de que el interior eclesial es sencillamente magnificente. Deja sin respiración al visitante y lo inunda de una sensación de asombro absoluta. Este templo es un auténtico paraíso para quienes amamos la decadencia.
 
Monasterio de Guisando, Avila. 
Sin embargo, el siglo XX estaba llegando a su fin, y con él, iba a producirse en el interior del monasterio el que iba a ser el último de los incendios. Desde entonces, los actuales propietarios del lugar vienen realizando labores de conservación, limpieza y asentamiento del mismo en pos de una excelente restauración.
Monasterio de Guisando, Avila.
Rondando el interior del claustro del monasterio, una entiende por qué decidieron instalarse en este punto. La belleza del paraje lo invade todo, la tranquilidad y el sosiego reinan por doquier e invitan de manera inevitable a la meditación, a la relajación y al autoconocimiento. 
Monasterio de Guisando, Avila. 
La cocina del monasterio. Se trata de una enorme y larga sala completamente diáfana, donde al fondo de la misma podemos contemplar los restos malheridos por el último incendio, de toda la parafernalia relativa a dicha cocina. Para mí destacan sobre todo las bonitas baldosas que decoran la pared, así como la enorme chimenea a sus espaldas. Pero destaca el decadente calentador de agua, absolutamente devorado por el óxido en el lateral derecho de la habitación.
 
Monasterio de Guisando, Avila.

Avanzando por el interior del edificio, podemos constatar como a pesar de las llamas, algunos muebles se empeñan en resistir en el lugar. Aquí tenemos una pequeña muestra de ello con esta estantería carbonizada. Pasear por el interior de esta estructura es absolutamente delirante, pero una vez ya la hemos conocido, es momento de regresar al exterior y visitar lo que fue el verdadero germen de este imponente monasterio.
 
Monasterio de Guisando, Avila. 
Justo frente a nosotros encontramos el acceso a lo que fue una de las cuevas donde los peregrinos se instalaron a su llegada a este sitio. Una vez entremos en su interior, podremos llegar a comprender la dureza de su experiencia, que se prolongó durante décadas.
 
Monasterio de Guisando, Avila.

¿Quién imaginaria que aquí dentro vivió gente?, guiados por un ideal o una visión, es indiferente. Su determinación firme les llevo a convertir agujeros en la roca en lugares en los que vivir, rezar y meditar, sin ningún tipo de comodidad y sufriendo en sus carnes las duras condiciones del sitio.

Monasterio de Guisando, Avila.
Monasterio de Guisando, Avila.

Finalmente, tras una hilera de incómodas y empinadas escaleras, nuestro periplo en el interior del monasterio culmina con la llegada a la ermita rupestre que se construyo en la cima de la montaña que abriga el edificio. Un hermoso edificio donde destacan, por encima de sus materiales, las hermosas tallas de la puerta que le da acceso. Auténticas filigranas de piedra que elevan a la enésima potencia la belleza de este rincón. Su interior, lejos de amedrentarse, también se hace notar, si bien y ha sufrido muchos daños, como el techado de la misma, donde únicamente podemos intuir la bóveda que la cubría. Nuevamente, nos encontramos en uno de esos lugares donde la maravilla y la magia reinan en cada esquina que doblamos. Pero, sobre todo, lo más importante, es que volvemos a encontrarnos con un fantástico ejemplo de conservación del patrimonio. Pese a sus incendios y abandono en su momento, se sigue conservando y restaurando para que entre sus paredes, el tiempo no sea un enemigo y la historia se siga escribiendo de un modo pausado y amable.

 

lunes, 4 de septiembre de 2023

Urbex en una aldea abandonada. ¡Viaje al pasado!

Explorar este pueblo abandonado fue toda una experiencia para mí. Por lo que descubrí en el interior de alguna de las casas, así como por lo que tuve ocasión de conocer fuera de estas. Un urbex intenso, bonito y evocador del cual os dejo el primer video, como es costumbre, arriba. Aquí abajo tenéis enlazados las dos correspondientes continuaciones.

👉🏻PARTE 2

👉🏻PARTE 3

 

Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Tras una breve subida, no muy agotadora, podemos encontrar encaramadas en la colina que le da cobijo, las 35 casas que forman este pueblo deshabitado desde la década de los 90 del siglo XX. Poca información extra se puede hallar, ya que en su momento, Pascual Madoz lo registro como una cortijada de siete casas en su diccionario geográfico histórico.

 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Calle de acceso a la población. Esta se desvía del camino que nos llevaría hacia otros puntos interesantes de la aldea. A la izquierda, como si de una muralla se tratara, encontramos un gran número de viviendas que aún hoy aguantan en pie, aunque sea en un estado un tanto precario. La vegetación, aunque débil, hace acto de presencia, pero no es tan avasalladora como pudiera serlo en otros casos y nos permite transitar sin ningún tipo de impedimento o incomodidad.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Interior de una de las viviendas abandonadas que damos en esa cuesta. Nada más entrar en su interior, el mundo vuelve al blanco y negro, o al sepia, podría decirse. La cocina, con numerosos azulejos aún adheridos a la pared, es lo primero que encontramos. A la izquierda, delicadamente decorado, una pequeña pila para almacenar agua, mientras a la izquierda de la misma damos con una chimenea que haría sus funciones tanto para cocinar como para calentar la vivienda. Si giramos algo más la visión, un mueble empotrado en la pared se encuentra eclipsado por la puerta de lo que podría ser una despensa, situada está bajo la escalera que nos elevaría hasta la primera planta.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Otro punto de vista de la misma estancia. A la derecha la hermosa decoración que ofrecen los azulejos que aún resisten en la pared. Mientras tanto, de frente, en lo que debía ser una puerta, vemos el acceso a otra sala, al patio y las escaleras que suben al primer nivel. Destaca ese bonito azulejo de florales diseños abajo a la derecha de lo que era el marco de la puerta. Simplemente precioso.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 

Con cuidado absoluto me elevo hasta el primer piso. Arriba del todo, el descansillo nos “permite” entrar en dos habitaciones diferentes. En la de la izquierda podemos ver un antiguo somier de muelles, con el colchón que debía usar su dueño descuartizado por toda la estancia y una vieja manta sobre este mismo. Pero también podemos ver completo, el edificio de enfrente. La pared de esta parte colapso hace ya tiempo.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 

El panorama en la habitación de la derecha es igual o más de desolador que el anterior. Si bien la pared no ha caído completamente, en su interior podemos observar el precario estado en el que se encuentra. En ella podemos dar con diferentes cajas de juegos y un espejo que ya no devuelve reflejo alguno. Podréis verlo con más y mejor detalle en el video que se encuentra en la cabecera de la entrada. Ahora es momento de bajar y explorar otro rincón.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete
Urbex en aldea abadonada de Las Hermanas, Albacete






Una cuadra, situada en una de las casas aledañas a la que hemos visitado en el anterior tramo. A LA DERECHA  encontramos el pesebre donde se alimentaban los animales. A la IZQUIERDA, en la pared, destaca la cochinera, en la que se discriminaba a los animales por su raza o estado de salud o si estaban embarazadas las hembras.

Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 
Un baúl junto a viejos recortes de prensa se encuentra en el acceso a la estancia. Al fondo, junto a la entrada, una vieja silla espera en vano, que alguien vuelva a hacer uso de ella.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Concluido el ascenso de la cuesta que da forma a la calle de entrada, llegamos casi a la cima de este pueblo. En él vemos como la vía se bifurca y los edificios se multiplican. Lejos distan ya esas 7 casas. Sin embargo, a pesar de la aparente amabilidad de la zona, esta será de las últimas en las cuales podamos transitar con comodidad. Más adelante las plantas y las ruinas se han adueñado del trazado urbano, haciendo casi imposible turronear por él.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 

Buen ejemplo de ello lo encontramos en esta parte, donde la naturaleza ha ocupado la calle completamente, instalando un frondoso árbol en el camino, el cual, no contento con ello, está empezando a conquistar el interior del edificio que vemos a la izquierda.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Y como a veces una imagen vale más que mil palabras, aquí tenéis una imagen que define a la perfección lo que os mentaba antes. Mientras, en la imagen de la derecha, vemos un trono sin rey en un reino de ruinas.

Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 
Sin embargo, la ambientación mágica de esta aldea no finalizaba jamás. En la zona posterior del pueblo podemos dar con tres estructuras de auténtica locura. Pero como todos los accesos se encuentran cubiertos de vegetación y escombros, para poder llegar hasta ellos, debemos salir del pueblo y bordear todo su exterior, para posteriormente «escalar» por una empinada cuesta hasta poder alcanzar estos edificios. ¿Vale la pena el esfuerzo? ¡Sin ningún género de dudas!
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 
Detalle del horno comunal del pueblo. Un obnubilante aroma a leña aún emanaba del interior de este magnífico ejemplar. ¿Imaginas cuantas maravillas se han horneado y cocinado en este interior?. Nada de lo que pueda decir haría justicia a la belleza de esta construcción, uno de los hornos más bonitos que he tenido el privilegio de observar.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 
Junto al edificio del horno, encontramos las dos últimas estructuras importantes en este urbex. La primera, aunque no lo parezca, se encuentra a la izquierda de la imagen, justo bajo mi sombra. Se trata de la ya seca, fuente del pueblo. En ella los vecinos se proveían de líquido elemento para hidratarse y dar de beber a sus animales. Pero no solo servía para eso, obvio, sino también, y debido a su posición, para tener agua en el lavadero. El cual, podemos ver en ese bonito edificio a la derecha de la captura. Vamos a echarle un ojo.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Interior del lavadero. Impresiona solamente entrar en él. La de conversaciones, canciones, risas y cotilleos que se habrán dado en su interior. Este conserva perfectamente las piedras de lavado, e incluso un viejo cubo aún se puede ver bajo la ventana del mismo. Ese ventanal, aparte de iluminar el interior, nos obsequia con una impresionante visión de los campos circundantes, antaño llenos de olivos, e incluso a los mismísimos restos de la almazara con la que esta población también contaba. Tristemente, unas desvergonzadas grietas se ha empezado a dibujar en ambos bordes de la ventana, señales poco halagüeñas de cara a su futuro.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Pero todo lo que tiene un principio tiene un final. Y este urbex también, en algún momento debe finalizar. Abandonamos el pueblo que nos ha acogido durante horas, pero a la salida de este, sobre algunos cultivos, damos con esta misteriosa torre. Esta era utilizada para repartir los tiempos de riego entre los diferentes agricultores. Hoy su reloj guarda silencio, ya podemos ver como un buen día a las 11, aproximadamente, dio su último marco su última hora. Al igual que la campana, qué inerte, se encuentra en la cima de la torre. Un nuevo ejemplo de que sí, que la historia aquí se detuvo, y en este caso, el tiempo que usaban sus moradores, también.

viernes, 1 de septiembre de 2023

¡PELIGRO!, me quedo sin luz. Urbex en un pueblo abandonado.

Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado

Tras una dura jornada de exploraciones sin fin, tocaba ya regresar a casa. El día estaba llegando a su fin y el sol estaba ya casi oculto tras el horizonte. Sin embargo, me topé con esta pequeña aldea en el camino y no quise dejarla sin explorar. La escasez de luz y el fallo de mis sistemas de iluminación me llevaron hasta el límite. ¿Qué paso?, os lo cuento. 

Podéis ver el pequeño video que dedique a este sitio AQUÍ.

 

Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado 
A penas cinco casas daban forma a esta diminuta aldea, de la cual, lastimosamente, no os puedo dar ningún tipo de información al respecto. Desconozco cuantos edificios había exactamente, desconozco cuando llego la despoblación hasta sus puertas, cuantos habitantes hubo y porque marcharon. Así que para compensar todo eso, nos dejaremos llevar una vez más por las sensaciones que el sitio despertó en mí, que fueron intensas. Ya os lo cuento por anticipado.
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado

Nunca me ha gustado explorar de noche, creo que el peligro se multiplica por mil. Tengamos en cuenta que transitamos por estructuras muy dañadas y que amenazan con colapsar en cualquier momento. Si a todo eso le añadimos el detalle de que no vemos ni el suelo ni las paredes, no podemos comprobar su estado o si hay algún peligro frente a nosotros, la sensación de desasosiego es absoluta. En este caso el sol ya se había ido, pero quedaba alguna que otra luz residual en el ambiente que me permitía transitar los exteriores. Pero para entrar dentro de los edificios, no me quedo más remedio que sacar el frontal y confiar tanto en el cómo en la luz del móvil, que es a todas luces, y nunca mejor dicho, insuficiente.
 
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado
A medida que la luz iba decreciendo, los abandonados edificios que me rodeaban iban adoptando una actitud cada vez más amenazante y fantasmagórica. El viento que soplaba en el sitio, si bien no era muy fuerte, hacía lo necesario para que puertas y ventanas chirriaran y golpearan sin contemplación sus correspondientes marcos. Me había empezado a sugestionar, y creedme, solo una vez en el pasado me sucedió.
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado

 La escasa iluminación en la aldea intentaba colarse por los diferentes agujeros de los edificios. Sin embargo, esta siempre terminaba expulsada por las tinieblas que cada vez iban ganando más poder ahí dentro.
 
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado 
Una silla de mimbre, en el interior de una ya abandonada cuadra, aguarda ansiosa la llegada de alguien que se aposente en ella. Ni humanos ni animales vienen por aquí. Ya podemos ver como las sombras, de cada vez, se hacen más largas y cobran más protagonismo en los interiores.
 
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado 
La parte posterior de este pueblo abandonado lo conforman tres casas. Se sitúan en forma de U, por lo tanto, tan solo hay una entrada y una salida del conjunto. Tanto a la derecha, a la izquierda como frente a mí, diferentes entradas nos permiten acceder al interior de las viviendas. Mientras, totalmente influenciado por el ambiente que se ha creado, evito mirar hacia las ventanas, la imaginación se disparaba cuando lo hacía. Las viviendas se encuentran peligrosamente arruinadas y con peligrosos obstáculos en su interior. Aun así, hago acopio de valor y de mi frontal para penetrar audazmente en las ruinas de estas casas.
 
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado

Vestigios del pasado aún sobreviven sobre algunas repisas. Es el caso de este par de botellas, seguramente en su interior contuvieran vino. Hoy, se encuentran erguidas sobre una chimenea, ya vacías, consumidas.
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado

Contraste absoluto entre la oscuridad más absoluta dentro de los edificios con la escasa iluminación exterior. Puede que parezca que hay mucha luz, pero no os llevéis a engaño. Esa falsa apariencia es debida al trabajo del sensor del móvil y a la edición posterior de la fotografía. Mi frontal ya estaba trabajando y me iba a dejar tirado en escasos minutos. Todo se ponía en mi contra, como si ese lugar no quisiera ser explorado.
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado 

Oscuridad total. Del frontal apenas emanaba un pequeño chorro de luz y la que ofrecía el móvil era también completamente insuficiente. La claridad con la que podemos ver estas salas es gracias al flash de la cámara de fotos, que por una fracción de segundo iluminaba el ambiente. Aun así nos da para distinguir el siempre presente azulete en las paredes. Sin embargo, el peligro más total se encontraba sobre mi propia cabeza. El techo estaba más que cedido y listo para caer, mientras, a mis pies, un viejo y desvencijado sofá impedía un acceso cómodo. En ese punto ya me había dado cuenta qué intentar progresar en el interior de este edificio era una tarea suicida.

Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado

Avanzo hasta otro de los edificios. Mismas condiciones de luz, algo menos de riesgo, pero eso no quiere decir que no exista. A duras penas podía distinguir la chimenea del fondo, así como la puerta de la derecha y los diferentes elementos presentes en la sala. Una prácticamente inexistente halo de luz me dejaba ver donde ponía los pies. Estaba claro que me estaba jugando el pellejo.
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado

Llegados a ese punto, había dejado de disfrutar la exploración. Me sentía en riesgo en todo momento, no por los edificios, sino porque no sabía ni donde ni que estaba pisando. El frontal decidió en ese momento terminar con las baterías que le proporcionaban energía, y como ya dije, la luz del teléfono era completamente insuficiente. Así que ante el riesgo que sentía, estaba corriendo allí dentro, opte una vez más por retirarme. Ya lo decía Napoleón, una retirada a tiempo es una victoria.

Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado
Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado

Unas intrigantes escaleras me llamaban desde el fondo del edificio a la izquierda. Sinceramente, así como estaba el percal, ¡ni loco iba a subir hasta arriba!

Urbex en la oscuridad en un pueblo abandonado 
Una exploración muy intensa para mí, con muchas sensaciones invadiéndome, y todas y cada una de ellas a raíz de la escasez lumínica que padecí durante este urbex. Sin duda, la noche cambia completamente la percepción y la fisonomía de los lugares. Los transforma de hermosos y amables rincones decadentes a fantasmagóricos edificios donde sus peligros interiores se multiplican exponencialmente a cada paso que se da por sus entrañas. Es como ser digerido por la oscuridad más absoluta y desesperante. Nunca me cansaré de deciros que la mejor compañía que uno puede llevar aquí es la del sentido común. A veces su voz es silenciada en demasía por las ansias de explorar y descubrir nuevos rincones e historias, pero en este caso concreto, si te quedas sin luz, lo mejor es salir del sitio y replantearse la exploración. No fue mi primera retirada de un sitio, tampoco fue la última. He reculado muchas veces, he vuelto muchas otras.