lunes, 4 de septiembre de 2023

Urbex en una aldea abandonada. ¡Viaje al pasado!

Explorar este pueblo abandonado fue toda una experiencia para mí. Por lo que descubrí en el interior de alguna de las casas, así como por lo que tuve ocasión de conocer fuera de estas. Un urbex intenso, bonito y evocador del cual os dejo el primer video, como es costumbre, arriba. Aquí abajo tenéis enlazados las dos correspondientes continuaciones.

👉🏻PARTE 2

👉🏻PARTE 3

 

Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Tras una breve subida, no muy agotadora, podemos encontrar encaramadas en la colina que le da cobijo, las 35 casas que forman este pueblo deshabitado desde la década de los 90 del siglo XX. Poca información extra se puede hallar, ya que en su momento, Pascual Madoz lo registro como una cortijada de siete casas en su diccionario geográfico histórico.

 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Calle de acceso a la población. Esta se desvía del camino que nos llevaría hacia otros puntos interesantes de la aldea. A la izquierda, como si de una muralla se tratara, encontramos un gran número de viviendas que aún hoy aguantan en pie, aunque sea en un estado un tanto precario. La vegetación, aunque débil, hace acto de presencia, pero no es tan avasalladora como pudiera serlo en otros casos y nos permite transitar sin ningún tipo de impedimento o incomodidad.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Interior de una de las viviendas abandonadas que damos en esa cuesta. Nada más entrar en su interior, el mundo vuelve al blanco y negro, o al sepia, podría decirse. La cocina, con numerosos azulejos aún adheridos a la pared, es lo primero que encontramos. A la izquierda, delicadamente decorado, una pequeña pila para almacenar agua, mientras a la izquierda de la misma damos con una chimenea que haría sus funciones tanto para cocinar como para calentar la vivienda. Si giramos algo más la visión, un mueble empotrado en la pared se encuentra eclipsado por la puerta de lo que podría ser una despensa, situada está bajo la escalera que nos elevaría hasta la primera planta.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Otro punto de vista de la misma estancia. A la derecha la hermosa decoración que ofrecen los azulejos que aún resisten en la pared. Mientras tanto, de frente, en lo que debía ser una puerta, vemos el acceso a otra sala, al patio y las escaleras que suben al primer nivel. Destaca ese bonito azulejo de florales diseños abajo a la derecha de lo que era el marco de la puerta. Simplemente precioso.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 

Con cuidado absoluto me elevo hasta el primer piso. Arriba del todo, el descansillo nos “permite” entrar en dos habitaciones diferentes. En la de la izquierda podemos ver un antiguo somier de muelles, con el colchón que debía usar su dueño descuartizado por toda la estancia y una vieja manta sobre este mismo. Pero también podemos ver completo, el edificio de enfrente. La pared de esta parte colapso hace ya tiempo.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 

El panorama en la habitación de la derecha es igual o más de desolador que el anterior. Si bien la pared no ha caído completamente, en su interior podemos observar el precario estado en el que se encuentra. En ella podemos dar con diferentes cajas de juegos y un espejo que ya no devuelve reflejo alguno. Podréis verlo con más y mejor detalle en el video que se encuentra en la cabecera de la entrada. Ahora es momento de bajar y explorar otro rincón.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete
Urbex en aldea abadonada de Las Hermanas, Albacete






Una cuadra, situada en una de las casas aledañas a la que hemos visitado en el anterior tramo. A LA DERECHA  encontramos el pesebre donde se alimentaban los animales. A la IZQUIERDA, en la pared, destaca la cochinera, en la que se discriminaba a los animales por su raza o estado de salud o si estaban embarazadas las hembras.

Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 
Un baúl junto a viejos recortes de prensa se encuentra en el acceso a la estancia. Al fondo, junto a la entrada, una vieja silla espera en vano, que alguien vuelva a hacer uso de ella.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Concluido el ascenso de la cuesta que da forma a la calle de entrada, llegamos casi a la cima de este pueblo. En él vemos como la vía se bifurca y los edificios se multiplican. Lejos distan ya esas 7 casas. Sin embargo, a pesar de la aparente amabilidad de la zona, esta será de las últimas en las cuales podamos transitar con comodidad. Más adelante las plantas y las ruinas se han adueñado del trazado urbano, haciendo casi imposible turronear por él.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 

Buen ejemplo de ello lo encontramos en esta parte, donde la naturaleza ha ocupado la calle completamente, instalando un frondoso árbol en el camino, el cual, no contento con ello, está empezando a conquistar el interior del edificio que vemos a la izquierda.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Y como a veces una imagen vale más que mil palabras, aquí tenéis una imagen que define a la perfección lo que os mentaba antes. Mientras, en la imagen de la derecha, vemos un trono sin rey en un reino de ruinas.

Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 
Sin embargo, la ambientación mágica de esta aldea no finalizaba jamás. En la zona posterior del pueblo podemos dar con tres estructuras de auténtica locura. Pero como todos los accesos se encuentran cubiertos de vegetación y escombros, para poder llegar hasta ellos, debemos salir del pueblo y bordear todo su exterior, para posteriormente «escalar» por una empinada cuesta hasta poder alcanzar estos edificios. ¿Vale la pena el esfuerzo? ¡Sin ningún género de dudas!
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 
Detalle del horno comunal del pueblo. Un obnubilante aroma a leña aún emanaba del interior de este magnífico ejemplar. ¿Imaginas cuantas maravillas se han horneado y cocinado en este interior?. Nada de lo que pueda decir haría justicia a la belleza de esta construcción, uno de los hornos más bonitos que he tenido el privilegio de observar.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete 
Junto al edificio del horno, encontramos las dos últimas estructuras importantes en este urbex. La primera, aunque no lo parezca, se encuentra a la izquierda de la imagen, justo bajo mi sombra. Se trata de la ya seca, fuente del pueblo. En ella los vecinos se proveían de líquido elemento para hidratarse y dar de beber a sus animales. Pero no solo servía para eso, obvio, sino también, y debido a su posición, para tener agua en el lavadero. El cual, podemos ver en ese bonito edificio a la derecha de la captura. Vamos a echarle un ojo.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Interior del lavadero. Impresiona solamente entrar en él. La de conversaciones, canciones, risas y cotilleos que se habrán dado en su interior. Este conserva perfectamente las piedras de lavado, e incluso un viejo cubo aún se puede ver bajo la ventana del mismo. Ese ventanal, aparte de iluminar el interior, nos obsequia con una impresionante visión de los campos circundantes, antaño llenos de olivos, e incluso a los mismísimos restos de la almazara con la que esta población también contaba. Tristemente, unas desvergonzadas grietas se ha empezado a dibujar en ambos bordes de la ventana, señales poco halagüeñas de cara a su futuro.
 
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete
Urbex en aldea abandonada de Las Hermanas, Albacete

Pero todo lo que tiene un principio tiene un final. Y este urbex también, en algún momento debe finalizar. Abandonamos el pueblo que nos ha acogido durante horas, pero a la salida de este, sobre algunos cultivos, damos con esta misteriosa torre. Esta era utilizada para repartir los tiempos de riego entre los diferentes agricultores. Hoy su reloj guarda silencio, ya podemos ver como un buen día a las 11, aproximadamente, dio su último marco su última hora. Al igual que la campana, qué inerte, se encuentra en la cima de la torre. Un nuevo ejemplo de que sí, que la historia aquí se detuvo, y en este caso, el tiempo que usaban sus moradores, también.

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