lunes, 17 de junio de 2024

El impresionante PUEBLO ABANDONADO en la montaña.

 

 

En medio de las montañas, existe un pueblo deshabitado, el cual, en su momento, fue de los más importantes y prósperos de la región. Entonces, ¿por qué lo abandonaron? Vamos a descubrirlo juntos en esta exploración. 


 

Una larga avenida nos recibe en la entrada de este precioso pueblo, el cual se reparte en forma de T alrededor de sus dos calles. Flanqueando la vía, sus siete casas se encuentran prácticamente destruidas, salvo unas pocas que aún resisten el envite de los tiempos.

 
En algunas fachadas aún podemos percibir símbolos que decoran eternamente las paredes exteriores de los edificios. Como este de aquí encima, el cual soy incapaz de descifrar.
 
 
Los restos del antiguo colegio. Poco queda ya de el mientras el alborozo y el jaleo que debían provocar sus antiguos alumnos contrasta salvajemente con el silencio actual de este lugar. Y es que nos encontramos en uno de los deshabitados más importantes de su región. Aun así, al estar apartado y ser de difícil acceso, provocó su paulatino declive, hasta que un fatídico día de la década de los 60 se diera cerrojazo a la última de sus casas.
 
 
De complicado acceso consta la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Difícil me lo puso para poder llegar hasta sus muros y vislumbrar qué secretos se guardan dentro de ella. Para poder alcanzarla tuve que escalar paredes y esquivar innumerables ramas de vegetación. Era como si el templo quisiera evitar las visitas inesperadas. Su estado es de los peores que he encontrado, pudiendo observar como al pie de los muros de la eclesial reposan los restos de su antiguo campanario. Era una advertencia que más tarde en su interior vería corroborada por espantosas grietas en los muros que, desafiando a la gravedad, amenazaban con desprenderse y caer, llevándose consigo los restos del templo.
 
 
Ya una vez en su entrada, la magia vuelve a surgir, ya que encuentro tallado en las piedras que dan acceso a la iglesia diferentes motivos y formas que dotan al portalón de un encanto totalmente inesperado.
 
 
Del mismo modo, en la base de las columnas aparecen esculpidas en la piedra estos rostros, ya en estado de desaparición debido a los efectos de la erosión. Sin embargo, este que aquí os traigo, resiste con valentía el devenir de los tiempos. Los otros 3 que quedan prácticamente ofrecen unos rostros casi irreconocibles.
 
 
Una vez ya dentro de la nave podemos ver sus imponentes formas y sus amenazantes grietas que recorren como serpientes los muros del altar mayor, amenazando con derrumbar lo que queda del edificio en muy poco tiempo. A ambos lados podemos encontrar otros pequeños altares que distribuyen en forma de cruz el templo.
 
 
Detalle de la pila bautismal, prácticamente cubierta por la maleza y los restos del templo. Esta ha encontrado su sitio definitivo y probablemente no se moverá de ahí. La dificultad del acceso al pueblo y a la iglesia han sido su arma secreta para evitar el expolio. Un despoblado, este que hemos visitado hoy, con un encanto intachable y repleto de hermosos detalles que vuelven mágica el aura que lo rodea, incluso tras más de cuatro décadas de abandono.
 

sábado, 8 de junio de 2024

Los SECRETOS de un CUARTEL MILITAR ABANDONADO. Urbex en la BASE ALFA. (PARTE 2)

 



 Entre todas las estructuras que dan forma a este enclave, destacan sin ninguna duda los infinitos corredores subterráneos, que ocultan de la mirada y la luz sus secretos más impactantes.

PARTE 3
 

En un denso y largo túnel con algunas ramificaciones, doy con lo que debía ser el interruptor de corriente del lugar. Oxidado y con sus cables mutilados ya no aporta ni energía ni luz en ninguno de los puntos de este laberíntico subterráneo.

 
En una nueva sala, tras descender unos cuantos escalones, encuentro uno de los generadores de corriente. Su aspecto no desentona con el decadente ambiente que abraza todo el complejo. Antaño lucia un orgulloso color verde que en la actualidad se mezcla con los tonos del óxido que corroe sus paredes.

 
Una puerta metálica con firmes barrotes detenía antaño el acceso a quienes no tenían permiso para cruzar este portón. Tras un complicado descenso de algunos metros, la vía se bifurca a derecha e izquierda. A la siniestra, el avance quedaba obstruido por una pared de roca imbatible. A la derecha, sin embargo, un haz de luz y aire fresco refrescaban los pulmones de este curioso merodeador, saliendo a las paredes del acantilado que delimita la costa de este emplazamiento.
 
 
Tras descansar un poco y agraciar la vista con el mar y la luz natural, doy media vuelta y regreso al interior del túnel. El paseo final me conduce a otra sala en la que un elevador se encargaba de suministrar munición a los cañones que sobre el sitio se encontraban. Para una explicación más clara os dejo abajo un video donde queda mejor explicado y me sirve de excusa para concluir este paseo subterráneo.
 


jueves, 15 de febrero de 2024

Los SECRETOS de un CUARTEL MILITAR ABANDONADO. Urbex en la BASE ALFA. (PARTE 1)

 

 

Exploremos los interiores de una base militar abandonada. Recorreremos sus ruinas y nos sorprenderemos con sus secretos ocultos. ¿Qué eventos se esconden detrás de estas paredes abandonadas? Prepárate para sumergirte en la intriga de lo desconocido y descubrir los misterios que la historia dejo aquí atrás en esta primera parte.


 

 

Los primeros vestigios nos reciben a escasos metros de iniciar la caminata por la senda que transcurre junto a estas instalaciones. Un largo edificio, posiblemente de servicios variados, es el que aparece primero, compuesto este por un total de unos 4 o 5 departamentos donde desconozco que actividades se llevaban a cabo, dejándolo todo a mi intuición.

 
 
¿Qué debían hacer aquí?, ¿era una cocina? ¿Una peluquería?, las baldosas de la pared así parecen indicarlo, pero una vez más, es todo fruto de mi interpretación. De todos modos, el terrible estado de la base al completo dificulta saber qué se hacía donde. Estas instalaciones aparecen datadas del año 1936, donde se planificó su construcción, se concluyo en 1937 y un año más tarde se las doto de energía eléctrica.

 
Tras superar las primeras construcciones encontramos las instalaciones principales del complejo. Estas se distribuyen en una plaza donde podemos alcanzar a ver los barracones, lo que seguramente fuera la cantina de la base y una posible vivienda. Así mismo, en el centro del patio, junto a las jardineras, los restos de una antigua estatua presiden el lugar.
 
 
Poco se puede saber al respecto de esta estatua que se encuentra totalmente descuartizada. En ella solo son reconocibles las piernas de un soldado, así como un cañón y una planta. Dicen las habladurías, que se trata de una estatua del general Franco, pero una vez más, no hay información suficiente como para corroborar esta teoría.
 
 
Tras analizar los exteriores, finalmente accedo a la primera gran estructura de este emplazamiento, la cual se trata como podemos ver de una vivienda. En su interior, los cascotes del techo y los restos vandalizados de las paredes se reparten el protagonismo con lo que aún se conserva. Muy posiblemente esto se tratase de una vivienda de algún mando, dado que se reparte en tres habitaciones, salón, cocina y baño.
 
 
Parte de lo que debió ser el sencillo baño de esta vivienda. Junto al mismo encontramos lo que seguramente fuera la cocina. Las paredes derribadas permiten acceder de una sala a la otra fácilmente.
 
 
Las baldosas resisten con decisión el paso de los años, no así las tuberías que traían agua a estas estancias, que se encuentran colgando y esperando el momento de morder el polvo.

 
Una vez visitada la residencia, este visitante de la decadencia accede al pabellón donde posiblemente la tropa dormía. Una enorme sala rectangular, que hoy solo conserva pintada en las paredes, daba cobijo a las tropas que se encontraban aquí desplazadas. Las viejas escaleras metálicas dan subida a un pequeño altillo donde nada de interés nos aguarda.

 
En el lado opuesto tenemos acceso a los aseos de este edificio, compuestos por baños y cinco duchas, donde la tropa se aseaba de una ajetreada jornada militar. Sin embargo, el punto más tétrico lo encontraremos en la cantina, a la cual nos dirigimos ahora.
 
 
Tras una primera mirada nada parece llamar especialmente la atención, ya que nos encontramos ante un edificio similar en estado a todo lo que hemos visto hasta ahora. Los techos amenazan con terminar de caer al suelo, las pintadas dominan todas las paredes, pero hay algo que, aunque invisible ahora, resulta perturbador una vez uno lo sabe. Al fondo del todo, el hollín resultante de un incendio provocado por una persona que decidió acabar con su vida de la forma más terrible posible. Forma parte de la crónica negra de este lugar.
 
 
Pero para acceder a las zonas más impresionantes y ocultas de esta base militar Alfa, uno tiene que salir de ella y dirigirse al otro extremo del camino. En él, un viejo edificio tapiado casi por todas partes nos revela el acceso a los túneles subterráneos que comunicaban diferentes zonas de todo este litoral.
 
Luz en mano, desciendo por las angostas y sucias escaleras que me llevan hasta la parte más profunda de las instalaciones. El eco hace acto de presencia y la luz natural desaparece por completo, eso no ayuda a tranquilizarme, consciente del riesgo que este descenso conlleva para quien decide bajar. ¿Qué encontraremos aquí abajo? ¿Qué misterios guardan estos subterráneos? Los conoceremos en la segunda parte de esta emocionante exploración.

 

martes, 2 de enero de 2024

Entre calles milenarias, ¿Qué sucedió AQUÍ para que quedara ABANDONADO?

 

 
Era una mañana fresca y apacible. El sendero, serpenteante, estaba rodeado constantemente del hermoso verde de árboles y plantas. Mientras, las diferentes especies de aves ponían su propia banda sonora al avance de este visitante de lugares abandonados. Finalmente, en la lejanía, a contraluz, se dibujaba la silueta de la primera de las casas de este pueblo. Un delicioso camino que culminaba en un no menos delicioso lugar. Pero si todo era tan idílico, ¿por qué se fueron todos?
 

 
Una inmensa plaza de verde césped daba la bienvenida a este paraje, el cual le daba la espalda para agrupar las 4 casas que conformaban esta población a la que unas 12 personas insuflaban vida allá por el año 1960. 7 años más tarde, la última de las viviendas donde vivía gente cerraría sus puertas definitivamente. Se acabó la vida humana en este pueblo.
 
 
Hermoso esculpido en la piedra angular de entrada a una de las viviendas del pueblo.
 
 
Accedo a uno de los pocos lugares transitables del pueblo. Una atractiva entrada abovedada distribuida en 5 portales, los cuales repartían el paso entre las casas vecinas y a una pequeña bodega. Intentar pasar a los edificios vecinos se antojaba una proeza imposible, por encontrarse en estado de ruina absoluta. Sus cascotes y vigas desplomadas en el suelo impedían cualquier intento de paso. Sin embargo, el portal del fondo iba a requerir luz para desvelar las sorpresas de su interior.
 
 
Con permiso del pequeño murciélago que dormitaba a la derecha de la estancia, el visitante que resultaba ser yo, quedaba maravillado con el interior de esta estancia. La puerta yacía caída a mis pies y a los pocos escalones que permitían un acceso cómodo al sitio. Mientras, en primer término, un inmenso cajón que antaño debió utilizarse para guardar algún tipo de producto en su interior me sorprendía. Descubierto por arriba, y en el lado no visible (EN ESTA IMAGEN) un orificio del tamaño de un puño, distribuía su contenido según la necesidad. Sin embargo, lo más fascinante se encontraba al fondo, un magnífico horno encastrado en la pared. Junto a su boca aparecían los restos de una pequeña vasija. ¿Tal vez contenía sal? ¿Tal vez harina? ¿Levadura? No lo sé, y supongo que nunca llegaré a saberlo, pero la magia de imaginar ese horno en pleno funcionamiento preparando deliciosos manjares lo valía todo.
 

 
Las maravillas de esta población tan pequeña nunca cesan. Una vez fuera de la vivienda que investigaba, encontré apoyada en la pared lo que posiblemente fuera la llanta de un antiguo carromato. Esta se encontraba custodiada por la siempre corrosiva hiedra y una capa de óxido que traía la magia a un pedazo del pasado inmóvil desde hacía décadas. Unos pasos más abajo, otra máquina maravillosa del pasado se hacía presente en el lugar, probablemente utilizada para arar los campos y posteriormente su siembra. Deliciosamente realizada en madera, destacaban sus temibles ruedas dentadas en un hierro ya oxidado que daban a saber que si algo se hace bien, puede durar para siempre.
 
 
Unos cuantos pasos más abajo se encuentra otro horno, quizás más magnífico que el anteriormente reseñado y el cual, aún desprendía ese característico aroma a leña que tanto me maravilla. Las piedras que daban forma a la pequeña estancia aún se mantenían, no así el tejado, ya desaparecido.
 
Retomando el camino de salida del pueblo, a unas escasas decenas de metros del pueblo, se encuentra la fantástica iglesia de San Andrés, la cual alberga entre sus muros un pequeño camposanto que da sepultura a los restos de algunos antiguos vecinos de la villa. Deliciosa estructura por fuera y por dentro.
 
 
Portada de acceso al interior de la iglesia. El sempiterno azulete destaca tanto fuera como dentro de la eclesial.
 
 
Una vez en el interior del templo, los detalles no dejan de sorprenderme. Al fondo podemos dar con lo que era el altar principal, hoy totalmente derruido y sepultado por la vegetación. A continuación de esta y de sus restos, a la derecha la diminuta sacristía donde el cura debía guardar sus cosas, mientras tras esta y en ambos laterales, damos con dos pequeñas capillas con un altar y sus correspondientes hornacinas. Sin embargo, un detalle me llamo la atención poderosamente. ¿Cuál? ¡Fijaos!
 
 
En lo que deduzco que es un arco, podemos disfrutar de una maravillosa decoración con multitud de filigranas y florituras. Sin embargo, parece ser que posteriormente cubrieron dicha decoración con el azul que encontramos en tantos lugares y viviendas. ¿Por qué cubrieron tan hermosa decoración con algo tan aburrido como un azulete? Misterios del pasado.
 
 
Antes de abandonar definitivamente la iglesia y este pueblo tan magnífico, echo una última mirada que comparto con todos vosotros. Desde el altar mayor hasta el coro. Naturaleza salvaje e indomable, naturaleza que recupera con el trascurrir de los años lo que es suyo. Con el tiempo, devorará este y tantos lugares y quedarán solo en el recuerdo y la memoria. No lo olvidéis nunca.


viernes, 29 de diciembre de 2023

¡Paseos por el vacio os desea un feliz año 2024!

 
¡Desde Paseos por el Vacío, es un placer, desearos un feliz año nuevo 2024, lleno de alegrías, aventuras y deseando que todos vuestros proyectos y deseos se hagan realidad! ¡Nos vemos el próximo año con más turroneo!