viernes, 29 de diciembre de 2023
¡Paseos por el vacio os desea un feliz año 2024!
viernes, 22 de diciembre de 2023
¡¡Paseos por el vacio os desea unas felices fiestas!!
Queridos paseantes, desde Paseos por el Vacío, os deseo unas magníficas fiestas navideñas. Nos vemos en el próximo paseo.Disfrutad mucho estos días y nunca mejor dicho...
¡¡AL TURRÓN!!
lunes, 18 de diciembre de 2023
💣 Los DESCONCERTANTES secretos del POLVORÍN ABANDONADO en la SIERRA. URBEX MILITAR.
En el fondo de un barranco se encuentran los restos ABANDONADOS de un viejo POLVORÍN. Vacío de presencia militar desde hace años, iniciamos la incursión en su interior para desvelar sus secretos y su historia. ¿Qué nos encontraremos dentro? ¡La respuesta te sorprenderá! 🤯
PARTE 2 AQUÍ PARTE 3 AQUÍ
Si algo llama poderosamente la atención en este lugar, son sin duda alguna las garitas que otean los caminos de entrada y salida a este polvorín. De forma cilíndrica y con unas llamativas almenas en su zona superior. Un detalle que ya va dando una pista de como será la arquitectura en este lugar tan surrealista.
lunes, 11 de diciembre de 2023
Aquella ALDEA OLVIDADA en lo alto de una MONTAÑA.
En ocasiones sucede que llegas a un pueblo con ciertas expectativas, y cuando ya estás ahí, la realidad las rebaja muy abajo. Este podría ser uno de esos casos, ya que al plantarme en este núcleo despoblado, lo único que encontré fueron ruinas por todas partes, imposibles de explorar. Sin embargo, cada lugar es un mundo y su sorpresa sorprendente aguardaba ahí a plena vista. ¡Exploremos!
El estrecho margen del camino me transportó hasta lo que fue la iglesia del pueblo, acompañada esta por los restos cadavéricos de su abadía, que yacía desplomada en el suelo. Frente a esta, un pequeño cementerio con vistas al valle y un poco más abajo, un conjunto de un par de edificios también totalmente derrumbados. Grosso modo, esta sería una descripción correcta del lugar.
lunes, 4 de diciembre de 2023
El BALNEARIO ABANDONADO del campeon de golf.
Tranquilo y agradable día amaneció para este paseante, que llevaba ya tiempo con la idea en mente de adentrarse en el interior de este llamativo edificio, el cual, años atrás, era emblema del lujo en este país. Hoy, tristemente, esa palabra no lo definiría, e incluso diría que le quedaría excesivamente grande.
Una vez decidido a entrar en materia, empiezo rodeando la estructura exterior de este tranquilo rincón campestre, cuya paz se rompe únicamente por el sonido de los vehículos que transitan la cercana carretera que serpentea por sus inmediaciones. Un gran edificio de dos pisos de altura, (hay otro igual), nos recibe, rodeado y engullido por diferentes tipos de vegetación y árboles, como unos gigantescos cipreses. Más a la izquierda, el arco de entrada está rematado con tres oquedades en las cuales adivino debían ir algún tipo de lámpara para dar señal nocturna de donde estaba el acceso.
lunes, 27 de noviembre de 2023
¡PELIGRO TOTAL! Un nuevo derrumbe en una de las ermitas mas hermosas.
Tristes noticias llegan desde este monumento, uno de los más hermosos que he visitado. Una semana antes de mi llegada a él, hace ya unos años, me enteré de que una de las cubiertas se había desprendido y caído. Bien, tras ello, parecía que se iban a realizar intervenciones para preservar la integridad de la ermita, sin embargo, hace unas semanas pude leer que otra parte de la estructura, del techado para ser concreto, había colapsado. Con ello, sigue la vergüenza del olvido de esta hermosa ermita y que sigue degradándose hasta el punto que parece ya condenada a muerte.
y al recorte de prensa que daba la terrible noticia.
lunes, 20 de noviembre de 2023
La IGLESIA donde el TIEMPO SE DETUVO
Si en el anterior post os hable sobre mi epopeya para poder llegar a este pueblo abandonado, en las próximas líneas os pondré al tanto de como era vivir en este sitio, que como ya he dicho, no tenía ni un camino para llegar hasta él.
Portada de entrada a la iglesia. En una preciosa madera que con el trascurrir de los años ha ido perdiendo su color, y por desgracia, también los clavos que le daban un toque extra de personalidad. Abajo, a la derecha, podemos ver una gatera. A la izquierda, tenemos también el portalón de acceso al viejo cementerio de la villa.
lunes, 13 de noviembre de 2023
La epopeya de un explorador. Solo el digno pasará.
Llevo ya años realizando exploraciones en pueblos abandonados. Hay que son muy fáciles de alcanzar, tanto que hasta puedes aparcar en el mismísimo centro del pueblo. Después están esos que son extremadamente duros, tanto que hasta uno contempla la opción de una retirada honrosa antes de aceptar por las malas que no se puede llegar. En el documento de hoy hablaremos de este segundo ejemplo, os contaré como estuve a punto de abandonar.
El día amaneció plomizo, con nubes muy bajas y amenazando seriamente con verter ingentes cantidades de lluvia contra el suelo. A pesar de ello, yo había apostado por mí y decidí, como no, cargar todos mis bártulos en el maletero del Canijo y emprender la aventura. Una vez llegado a mi punto de inicio, cargué con la mochila, y localicé rápidamente el punto de acceso al camino que me debería llevar hasta este núcleo deshabitado. Si había ignorado hasta el momento todas las advertencias que el día me presentaba, esta, difícilmente, la iba a poder obviar, lluvia, uno de los peores enemigos del explorador urbano.
Tras una interminable subida de aproximadamente 500 metros, la vereda que me guiaba hasta mi objetivo se tornó inconsistente, pues esta era atravesada por un torrente, aunque afortunadamente sin agua. En ese punto se hizo palpable mi primera confusión, puesto que creía que debía subir acompañándolo, por lo que un servidor vio en Google Maps. Consejo: No os fieis del todo de ellos como hice yo. Rápidamente noté que la vegetación se cerraba de un modo salvaje, tanto que avanzados unos metros y perdidos valiosos minutos quise darme cuenta de que por ahí era imposible continuar. Media vuelta y regreso al punto de inicio, esa indirecta la había pillado y tras un incidente un poco marciano con una rama que se coló dentro de mi mochila, abriéndola y esparciendo por todo el terreno en cuesta mis materiales de fotografía, volví al punto en el cual me confundí. La cara de tonto que se me quedo fue inevitable al darme cuenta de que solo tenía que cruzar al otro lado del torrente para observar que el camino, ascendente, proseguía por tal lugar. En fin, que a lo hecho pecho y a seguir cuesta arriba. Afortunadamente en ese punto el camino iba marcado por pequeños hitos de piedras. Eso me lo facilito un poco, pero solo un poco. El día tenía más sorpresas para mí.
A pesar de hallarme algo más aliviado una vez pude proseguir el camino, pues llevaba un cabreo enorme, lo reconozco, el agua empezó a hacer acto de presencia como una nueva señal. Llovía, no muy fuerte, pero sí lo suficiente como para ser molesto. De todos modos continué hasta llegar a la cima. Ante mí dos casas abandonadas iban a darme unos minutos de cobijo, los justos para poder sacar el chubasquero y no calarme de modo dramático. El agua caía consistente y cada goterón menguaba mi decisión de seguir. Frente a las casas, en lo alto de la montaña, una pequeña ermita coronaba todo el conjunto campestre. Quedaos bien con el detalle de las casas y la ermita, porque serán importantes más tarde. Afortunadamente, yo también lo hice en aquel momento.
Debía tomar una decisión rápida, no podía pasarme mucho tiempo ahí esperando. Como explorador debería evitar visitar ruinas en días de viento y/o lluvia. Estos elementos se llevan mal con las estructuras dañadas, pues las zarandean unos, y las hacen más pesadas el otro. Aun así, ya que había llegado hasta ahí, no iba a darme media vuelta, (YA LO HABÍA PENSADO UNAS CUANTAS VECES), así que cargue mi mochila y retome el “camino”. Y lo entrecomillo debido a que en ese punto ¡NO HABÍA CAMINO ALGUNO! Todo era salvaje, lleno de vegetación y nada servía de guía, así que me aferré a lo más parecido que vi, las terrazas de piedra que delimitaban las zonas de cultivo del pueblo. Fui bordeando esas estructuras de piedra, únicas testigos de la presencia humana en lo salvaje, escalando paredes, saltando hacia abajo y temiendo haberme roto el tobillo, una vez metí la pierna en un aguajero, seguramente madriguera de algún animalillo montañés. Tras poder caminar con normalidad, el agua arreciaba de un modo duro y castigador, pero ante mis ojos, por fin, aparecían los primeros muros del pueblo.
Pero como si de un ente con mente propia se tratara, este lugar decidió seguir poniéndomelo difícil, pues las plantas se habían apoderado de todo acceso a su interior y la fina lluvia se tornó en aguacero violento. Debía encontrar un acceso, porque si algo temía de la lluvia, es que ya para más inri se iniciara tormenta con aparato eléctrico, y ahí queridos paseantes, yo iba a estar acabado, no habría mayor peligro que ese. Era como si este paraje decidiera quién podía acceder a sus entrañas, como si una prueba de fuego se tratara para decidir quién era digno o no de visitar sus silenciosos restos. Por fortuna, en uno de sus rincones di con un lugar que me permitió entrar dentro del sitio, empezaba a respirar aliviado porque por lo menos había llegado y conseguido entrar, ahora necesitaba resguardarme del líquido elemento.
lunes, 6 de noviembre de 2023
Los INCREÍBLES TESOROS de la iglesia ABANDONADA de Santa Ana. (PARTE 2)
En este PUEBLO ABANDONADO aún resiste, con sufrimiento, la IGLESIA de Santa Ana. En el URBEX de hoy exploraremos su decadente interior lleno de tesoros en forma de arte y también recorreremos su misterioso cementerio para cerrar nuestra exploración urbana en este paraje.
Si aún no lo habéis leído, podéis sumergiros en la primera parte de esta exploración pulsando AQUÍ
Exploradas las casas de este maravilloso paraje, aún nos queda un último rincón por el que deambular, la impresionante iglesia de Santa Ana. Un templo magnífico, con su cubierta superior terriblemente dañada, pero que soporta en ella los frescos más impresionantes que uno pudiera imaginar. Desgraciadamente, la jornada se tornó ventosa, por lo que abrevie lo máximo posible mi estancia en su interior por el riesgo de derrumbe que todo ello conllevaba.
En el último punto observable que divisamos, quizás el que se encuentra en peor estado, podemos volver a disfrutar de las filigranas que pululan en todo el sitio. Sito en el centro de las mismas, en una especie de escudo o de marco, podemos ver la representación de un ciprés. ¿Tal vez una conexión entre el mundo terrenal y el celestial? Así me lo describió Alfonso, mi particular Cicerone en este pueblo. También me puso al tanto de la antigua fecha en la cual se RESTAURÓ este templo, que se remontaba a un ya lejano siglo XVIII. Contome como la gente venía cargando a mano con todos los materiales de construcción desde la cercana población, que era donde los adquirían. Un paseo de más de 3 kilómetros de distancia. Sin duda era otra época y era otro tipo de gente. Mi admiración por ellos, por lo que hicieron y porque aun a dia de hoy podamos disfrutar levemente del templo. Llega la hora de comer y con todos mis videos grabados y fotos realizadas, agradezco de todo corazón a mi particular guía, el tiempo dedicado y me dispongo a encarrilarme al próximo destino. ¿Cuál será? ¿Os venís? ¡Atentos pues!



















































