viernes, 29 de diciembre de 2023

¡Paseos por el vacio os desea un feliz año 2024!

 
¡Desde Paseos por el Vacío, es un placer, desearos un feliz año nuevo 2024, lleno de alegrías, aventuras y deseando que todos vuestros proyectos y deseos se hagan realidad! ¡Nos vemos el próximo año con más turroneo!

 

viernes, 22 de diciembre de 2023

¡¡Paseos por el vacio os desea unas felices fiestas!!

Queridos paseantes, desde Paseos por el Vacío, os deseo unas magníficas fiestas navideñas. 
Nos vemos en el próximo paseo.
Disfrutad mucho estos días y nunca mejor dicho... 
¡¡AL TURRÓN!!


 

lunes, 18 de diciembre de 2023

💣 Los DESCONCERTANTES secretos del POLVORÍN ABANDONADO en la SIERRA. URBEX MILITAR.

 

 

En el fondo de un barranco se encuentran los restos ABANDONADOS de un viejo POLVORÍN. Vacío de presencia militar desde hace años, iniciamos la incursión en su interior para desvelar sus secretos y su historia. ¿Qué nos encontraremos dentro? ¡La respuesta te sorprenderá! 🤯

PARTE 2 AQUÍ     PARTE 3 AQUÍ 

 

Si algo llama poderosamente la atención en este lugar, son sin duda alguna las garitas que otean los caminos de entrada y salida a este polvorín. De forma cilíndrica y con unas llamativas almenas en su zona superior. Un detalle que ya va dando una pista de como será la arquitectura en este lugar tan surrealista.

 
Entrada a uno de los polvorines, justo frente a la misma, la puerta que daría acceso al depósito de armas. Este, en concreto, es el único que no se adentra en la montaña, ya que toda su superficie está a la vista. Su suelo, cubierto de paja, y el exterior con un bebedero grande, ya nos indica que en este lugar, en vez de soldados, los que ahora se encuentran son animales.

 
Interior de la sala, totalmente diáfana y desvestida de ningún tipo de mueble que nos diera a entender que aquí se acumulaban armas.  El origen de este polvorín viene de un ya lejano año 1905, donde empezó a diseñarse su construcción.
 
 
El barracón de los soldados, ya nos damos cuenta de que la arquitectura del lugar es poco ortodoxa, con todas esas almenas, barandillas de piedra, etc. Está claro que querían hacer algo distinto y sin lugar a dudas que lo consiguieron. 
 
 
En 1910 se iniciaron los trabajos de construcción del polvorín, las cuales serían culminadas el año 1920. Sin embargo, al año de empezar las obras, ya se almacenaban municiones en sus instalaciones. No sería hasta casi llegados a la década de los 70 que se instalarían aquí líneas telefónicas y eléctricas, lo cual facilito grandemente la vida a quienes prestaban su servicio en este emplazamiento.
 
 
El mismo edificio desde un punto de vista diferente, que se consigue desde la terraza situada en el lugar.

Una vez hemos descendido del edificio, siguiendo hacia poniente, damos con dos pequeñas instalaciones. La primera de ellas es la cantina de los soldados, con una pequeña barra a la derecha y una chimenea para entrar en calor durante los fríos inviernos. La estructura de la derecha se trata de una cochera, en la cual, como su nombre indica, se debía estacionar un vehículo, posiblemente de algún mando.

 
Segundo polvorín de los 3 que conforman la instalación. Este sí que ya se encuentra construido bajo la montaña y viene con una nueva garita que lo custodia. 
 
 
Al fondo de la imagen podemos observar de donde venimos, mientras que en primer plano aparece la fantasiosa garita con forma de torre. ¡La de guardias que habrá mantenido este sitio! En el año 1997 esta base fue entregada al ejército del aire. Sin embargo, un año después está seria abandonada.
 
 
El ejército pondría en subasta los terrenos unos años después. El ganador de dicha subasta planeaba convertir dicho lugar en un establecimiento de turismo rural. Sin embargo, al encontrarse estas en una zona de especial protección, impidieron la consecución del proyecto.
 
 
Y así, hasta el día de hoy, más de dos décadas han transcurrido y la decadencia se ha apoderado del sitio. Sus únicos habitantes, posiblemente, sean los mejores que pueda haber, ponis y cabras.
 
Diversos artilugios reposan en el interior de este segundo polvorín que visitamos. Sin embargo, ya podemos darnos cuenta de que se encuentran desvencijados y sucios. Poco aprovechables. Probablemente debido a todo el tiempo transcurrido sin que hayan sido usados.
 
 
La tercera garita, que otea todo lo que sucede desde el bosque exterior hasta la puerta de acceso al tercer polvorín, clónico de los otros dos, por lo que podemos ahorrarnos las imágenes, ya que no dispone de nada especial en su interior. Es cuanto menos llamativo la cantidad de instalaciones militares se encuentran abandonadas. Si seguís al blog o al canal de YouTube, podréis ser testigos de una cantidad importante de estos.
 
En mi retirada del lugar doy con una puerta de coche, probablemente la de un 600, la cual fue en su momento blanco en alguna prueba de tiro. Ya podemos ver el impacto de un proyectil en su superficie, así como la decadente patina de pintura que lo recubre. Un buen resumen de un buen sitio.
 

lunes, 11 de diciembre de 2023

Aquella ALDEA OLVIDADA en lo alto de una MONTAÑA.

 

 

 En ocasiones sucede que llegas a un pueblo con ciertas expectativas, y cuando ya estás ahí, la realidad las rebaja muy abajo. Este podría ser uno de esos casos, ya que al plantarme en este núcleo despoblado, lo único que encontré fueron ruinas por todas partes, imposibles de explorar. Sin embargo, cada lugar es un mundo y su sorpresa sorprendente aguardaba ahí a plena vista. ¡Exploremos!

 

El estrecho margen del camino me transportó hasta lo que fue la iglesia del pueblo, acompañada esta por los restos cadavéricos de su abadía, que yacía desplomada en el suelo. Frente a esta, un pequeño cementerio con vistas al valle y un poco más abajo, un conjunto de un par de edificios también totalmente derrumbados. Grosso modo, esta sería una descripción correcta del lugar. 

 
 
Entrando en la iglesia. Los cascotes que formaban su cubierta yacen vencidos por el tiempo sobre el suelo. Esta forma pequeños montículos en los cuales la vegetación se ha hecho fuerte e impide el acceso a este explorador del pasado. De frente el altar mayor, también destruido por el tiempo y la climatología. Mientras que a mano derecha, encontramos una de las pequeñas capillas que aún persisten y la escalera que nos permitiría acceder a la torre del campanario. 
 
 
Al igual que el exterior, el interior de esta estructura se encuentra terriblemente maltrecha. Si sus muros de piedra no me dan ningún tipo de confianza, imaginaos la que deben darme los escalones de madera que nos llevan arriba. Puedo imaginarlos bien podridos e incapaces de soportar mi peso. No me arriesgaré.

 
A la derecha de las escaleras observamos una estancia, peligrosamente atravesada por una inclemente grieta que de arriba a abajo debilita insultantemente la estructura del edificio, que amenaza un derrumbe más que inminente. Poco queda de las cerca de 9 casas que formaban este pequeño pueblo, mucho menos aún de los aproximadamente 33 habitantes que Pascual Madoz recolecto en su diccionario, tan socorrido para mí a la hora de documentarme acerca de estos sitios. Ese día de exploración fue duro para mí, así que una retirada honrosa al hotel y a descansar era algo obligado.


lunes, 4 de diciembre de 2023

El BALNEARIO ABANDONADO del campeon de golf.

 

 

Tranquilo y agradable día amaneció para este paseante, que llevaba ya tiempo con la idea en mente de adentrarse en el interior de este llamativo edificio, el cual, años atrás, era emblema del lujo en este país. Hoy, tristemente, esa palabra no lo definiría, e incluso diría que le quedaría excesivamente grande.


 

Una vez decidido a entrar en materia, empiezo rodeando la estructura exterior de este tranquilo rincón campestre, cuya paz se rompe únicamente por el sonido de los vehículos que transitan la cercana carretera que serpentea por sus inmediaciones. Un gran edificio de dos pisos de altura, (hay otro igual), nos recibe, rodeado y engullido por diferentes tipos de vegetación y árboles, como unos gigantescos cipreses. Más a la izquierda, el arco de entrada está rematado con tres oquedades en las cuales adivino debían ir algún tipo de lámpara para dar señal nocturna de donde estaba el acceso.

 
El patio al que dicho arco nos da acceso es grande con convicción. Hoy la gran cantidad de vegetación hace difícil el trasiego por su suelo, pero antaño debió guardar diferentes pistas para practicar deportes, a la par que diferentes pérgolas engalanarían el sitio de flora agradable a la vista y al olfato. Sin duda debio ser un paraíso en su momento de mayor esplendor.
 
 
Al fondo del antes mentado patio encontramos las ruinas del segundo edificio que conformaba este balneario. Y si bien a primera vista su estado es calamitoso, es el que en “mejor” estado se halla. Las instalaciones se construyeron aprovechando unas antiguas termas romanas y fueron inauguradas en el año 1920. El lujo del sitio ya indicaba que estaba destinado a gente pudiente.
 
 
Entre los numerosos lujos que podían encontrarse en el balneario se encontraban: línea telefónica, un pararrayos en cada uno de los edificios, una gran pista de baile, restaurante... etc. De sus aguas ferruginosas decían que trataban con efectividad, artritis, histerismo y neurastenias. Normal si tenemos en cuenta que eran aguas claras, diáfanas, inodoras, desprende burbujas gaseosas y tiene una temperatura de 24ºc.
 
 
La temporada en las instalaciones se iniciaba ya llegado el verano, concretamente a primeros del mes de julio, extendiéndose esta hasta finales del mes de septiembre, concretamente hasta el 30. Los servicios que uno podía recibir aquí iban desde las 2'50 pesetas (unos 0'02€) hasta los 6 pesetas (0'04€). Las habitaciones eran individuales y no incluían pensión
 
 
Uno de los pintorescos rincones de estas instalaciones, ya derruida. Nadie diría a día de hoy que este fue un rincón de auténtico lujo en su época. 
 
 
Pero no todo dura para siempre, y llegados ya los años 60, el balneario que antaño era marco de lujos y boatos cerro definitivamente sus puertas. Posiblemente, la España de posguerra no estaba precisa de esos servicios. Aun así, su historia no acabaría ahí, ya que allá a los finales de esa década, se utilizaron sus instalaciones como plato cinematográfico, al rodar en su interior algunas escenas de la película de Carlos Saura "Pipermint Frappe", con nada más y nada menos que el fantástico Jose Luis López Vásquez y la siempre cautivadora Geraldine Chaplin.
 
 
Traspaso el marco de la puerta que deja delante mi un pasillo en forma de cruz. Quiero imaginar que en algún punto de este sitio, había unas escaleras que servían para ascender a las plantas superiores. Dentro podemos ver las distintas habitaciones individuales, no muy grandes en tamaño. Al fondo del todo, una puerta nos permitía salir al exterior para respirar el puro aire del enclave.
 
 
En el cruce de pasillos, mirando a la izquierda, podemos ver tanto la planta baja como el primer piso, había un total de 6 estancias por altura, lo cual indica que en total tendrían unas 24 en total, si contamos con el otro edificio.
 
 
Transitando por la parte derecha del pasillo, las paredes han cedido al paso de los años y tanto ellas como los suelos han colapsado, dejando únicamente una fachada que observa con temor como las plantas avanzan hacia ella para conquistarla. ¿Será el fin de este lugar?

 
Con estas cosas uno nunca puede decir “NUNCA”. Hace años la familia de un conocido golfista patrio adquirió estas instalaciones con el objetivo de volverles a dar el uso para el cual fueron ideadas originalmente. Sin embargo, el alto coste de la reconstrucción del sitio hizo que quedara todo en agua de borrajas. Nada se hizo, pero es una lástima que, una vez más, otro bonito paraje con encanto se va perdiendo y desapareciendo. Aunque yo siempre le daré la razón a la naturaleza, ella estaba primero.

lunes, 27 de noviembre de 2023

¡PELIGRO TOTAL! Un nuevo derrumbe en una de las ermitas mas hermosas.

 

 

Tristes noticias llegan desde este monumento, uno de los más hermosos que he visitado. Una semana antes de mi llegada a él, hace ya unos años, me enteré de que una de las cubiertas se había desprendido y caído. Bien, tras ello, parecía que se iban a realizar intervenciones para preservar la integridad de la ermita, sin embargo, hace unas semanas pude leer que otra parte de la estructura, del techado para ser concreto, había colapsado. Con ello, sigue la vergüenza del olvido de esta hermosa ermita y que sigue degradándose hasta el punto que parece ya condenada a muerte.

 

Os dejo aquí enlaces a la entrada que le dedique a esta maltratada, pero hermosa ermita 

y al recorte de prensa que daba la terrible noticia.

 


 

lunes, 20 de noviembre de 2023

La IGLESIA donde el TIEMPO SE DETUVO

 Si en el anterior post os hable sobre mi epopeya para poder llegar a este pueblo abandonado, en las próximas líneas os pondré al tanto de como era vivir en este sitio, que como ya he dicho, no tenía ni un camino para llegar hasta él.

Portada de entrada a la iglesia. En una preciosa madera que con el trascurrir de los años ha ido perdiendo su color, y por desgracia, también los clavos que le daban un toque extra de personalidad. Abajo, a la derecha, podemos ver una gatera. A la izquierda, tenemos también el portalón de acceso al viejo cementerio de la villa.

 
Acceder al camposanto era tarea imposible sin forzar la puerta que daba acceso a su interior, por lo que decidí ver los toros desde la ventana, que también valía la pena. En su interior se encuentran los restos de algunos de los 150 habitantes que en su momento poblaron este bucólico pueblo en la cima de una montaña.
 
 
Una vez dentro de la iglesia, la primera impresión deja a uno sin aliento. En una sublime colocación, hallamos los bancos que usaron los fieles cada vez que fueron a misa. En su respaldo se nombran los nombres de las 20 casas que formaban el pueblo. A la derecha, en primer término, el acceso al baptisterio, mientras que en la nave posterior, encontramos un hermoso arcón. Al fondo el altar mayor, que aún conserva el pulpito desde el cual el cura lanzaba sus proclamas a los vecinos. A la izquierda otro altar, este ya completamente derruido y luego un pequeño cajón misterioso.
 
 
El sitio es sobrecogedor. Uno a uno fui recorriendo los bancos que, estáticos, gritaban a los cuatro vientos los nombres de sus familias, grabados estos en la parte posterior del respaldo. Aquí, en este rincón silencioso y en penumbras, no solo la historia había quedado detenida, sino que, en cierto modo, el tiempo se había ralentizado de un modo notorio, conservando estas maravillas prácticamente intactas. Fue impresionante poder imaginar a cada uno de los habitantes entrar por la puerta del templo y ocupar sus correspondientes lugares, una auténtica sensación de melancolía estaba imbuyendo el lugar. Que maravilla de rincón.
 
 
Detalle del arcón que a la derecha del templo podíamos observar. Prácticamente intacto, perfecto e impertérrito a lo que el paso del tiempo se refiere. Con deliciosos grabados repartidos por toda su estructura. Yo personalmente desconozco la función de tal mueble, quiero creer que en él se guardaban los tapetes y demás elementos para la liturgia, pero ya sabéis, es solo mi punto de vista.
 
 
Este fantástico soporte, tras el pulpito del cura, aún aguanta la verticalidad en la pared. Quiero pensar que sobre él reposaba la imagen del Cristo de turno o alguna virgen. A día de hoy tan solo un portavelas se encuentra visible. Un ornamento auténticamente hermoso que resiste sin parpadear el trascurrir de las décadas.
 
 
Pero aún no había atisbado todas las maravillas de este templo, pues en la sala que a la derecha había, encontramos el baptisterio en un estado simplemente increíble, perfecto, intacto y sin mácula. La base estaba simplemente como el primer día, al igual que la pila bautismal, que incluso conservaba su parduzco color y sus sencillas decoraciones. La campana que daba encierro se halla también imperturbable al transcurrir del tiempo.
 
Si habéis leído el primer artículo (ARTÍCULO AQUÍ) ya seréis conocedores de las mil y una penurias que tuve que padecer para llegar a este pueblo deshabitado en lo alto de una montaña. Pero no me cabe la menor duda que el sacrificio fue completamente recompensado, no solo por el maravilloso estado de conservación de esta iglesia, sino por el pueblo y la naturaleza salvaje que lo rodea. Ojalá muchas más como este en el futuro.


lunes, 13 de noviembre de 2023

La epopeya de un explorador. Solo el digno pasará.

 

 
 

Llevo ya años realizando exploraciones en pueblos abandonados. Hay que son muy fáciles de alcanzar, tanto que hasta puedes aparcar en el mismísimo centro del pueblo. Después están esos que son extremadamente duros, tanto que hasta uno contempla la opción de una retirada honrosa antes de aceptar por las malas que no se puede llegar. En el documento de hoy hablaremos de este segundo ejemplo, os contaré como estuve a punto de abandonar.

El día amaneció plomizo, con nubes muy bajas y amenazando seriamente con verter ingentes cantidades de lluvia contra el suelo. A pesar de ello, yo había apostado por mí y decidí, como no, cargar todos mis bártulos en el maletero del Canijo y emprender la aventura. Una vez llegado a mi punto de inicio, cargué con la mochila, y localicé rápidamente el punto de acceso al camino que me debería llevar hasta este núcleo deshabitado. Si había ignorado hasta el momento todas las advertencias que el día me presentaba, esta, difícilmente, la iba a poder obviar, lluvia, uno de los peores enemigos del explorador urbano.

Tras una interminable subida de aproximadamente 500 metros, la vereda que me guiaba hasta mi objetivo se tornó inconsistente, pues esta era atravesada por un torrente, aunque afortunadamente sin agua. En ese punto se hizo palpable mi primera confusión, puesto que creía que debía subir acompañándolo, por lo que un servidor vio en Google Maps. Consejo: No os fieis del todo de ellos como hice yo. Rápidamente noté que la vegetación se cerraba de un modo salvaje, tanto que avanzados unos metros y perdidos valiosos minutos quise darme cuenta de que por ahí era imposible continuar. Media vuelta y regreso al punto de inicio, esa indirecta la había pillado y tras un incidente un poco marciano con una rama que se coló dentro de mi mochila, abriéndola y esparciendo por todo el terreno en cuesta mis materiales de fotografía, volví al punto en el cual me confundí. La cara de tonto que se me quedo fue inevitable al darme cuenta de que solo tenía que cruzar al otro lado del torrente para observar que el camino, ascendente, proseguía por tal lugar. En fin, que a lo hecho pecho y a seguir cuesta arriba. Afortunadamente en ese punto el camino iba marcado por pequeños hitos de piedras. Eso me lo facilito un poco, pero solo un poco. El día tenía más sorpresas para mí.

A pesar de hallarme algo más aliviado una vez pude proseguir el camino, pues llevaba un cabreo enorme, lo reconozco, el agua empezó a hacer acto de presencia como una nueva señal. Llovía, no muy fuerte, pero sí lo suficiente como para ser molesto. De todos modos continué hasta llegar a la cima. Ante mí dos casas abandonadas iban a darme unos minutos de cobijo, los justos para poder sacar el chubasquero y no calarme de modo dramático. El agua caía consistente y cada goterón menguaba mi decisión de seguir. Frente a las casas, en lo alto de la montaña, una pequeña ermita coronaba todo el conjunto campestre. Quedaos bien con el detalle de las casas y la ermita, porque serán importantes más tarde. Afortunadamente, yo también lo hice en aquel momento.

Debía tomar una decisión rápida, no podía pasarme mucho tiempo ahí esperando. Como explorador debería evitar visitar ruinas en días de viento y/o lluvia. Estos elementos se llevan mal con las estructuras dañadas, pues las zarandean unos, y las hacen más pesadas el otro. Aun así, ya que había llegado hasta ahí, no iba a darme media vuelta, (YA LO HABÍA PENSADO UNAS CUANTAS VECES), así que cargue mi mochila y retome el “camino”. Y lo entrecomillo debido a que en ese punto ¡NO HABÍA CAMINO ALGUNO! Todo era salvaje, lleno de vegetación y nada servía de guía, así que me aferré a lo más parecido que vi, las terrazas de piedra que delimitaban las zonas de cultivo del pueblo. Fui bordeando esas estructuras de piedra, únicas testigos de la presencia humana en lo salvaje, escalando paredes, saltando hacia abajo y temiendo haberme roto el tobillo, una vez metí la pierna en un aguajero, seguramente madriguera de algún animalillo montañés. Tras poder caminar con normalidad, el agua arreciaba de un modo duro y castigador, pero ante mis ojos, por fin, aparecían los primeros muros del pueblo.

Pero como si de un ente con mente propia se tratara, este lugar decidió seguir poniéndomelo difícil, pues las plantas se habían apoderado de todo acceso a su interior y la fina lluvia se tornó en aguacero violento. Debía encontrar un acceso, porque si algo temía de la lluvia, es que ya para más inri se iniciara tormenta con aparato eléctrico, y ahí queridos paseantes, yo iba a estar acabado, no habría mayor peligro que ese. Era como si este paraje decidiera quién podía acceder a sus entrañas, como si una prueba de fuego se tratara para decidir quién era digno o no de visitar sus silenciosos restos. Por fortuna, en uno de sus rincones di con un lugar que me permitió entrar dentro del sitio, empezaba a respirar aliviado porque por lo menos había llegado y conseguido entrar, ahora necesitaba resguardarme del líquido elemento.

¿Y qué mejor sitio para guarecerse que la iglesia?, bueno, también porque era el único edificio accesible con tejado y porche, todo sea dicho. Lo había conseguido, superé las pruebas, fui digno de conocer los secretos y misterios de un pueblo construido al borde de un acantilado y me sentí orgulloso de mí mismo por no morir, no romperme nada. ¿Qué pasó después? Los cielos se abrieron de par en par y el sol hizo acto de presencia. El día plomizo, frío y lluvioso dio paso a una jornada de soleada y de agradable temperatura, ¿irónico?, sí, demasiado para mi gusto. Algunos os preguntaréis cuál es la historia de este pueblo y por qué motivo recordar las referencias de la ermita y las dos casas abandonadas. Bueno, esa historia os la contaré en la próxima entrada, junto con el video semanal del canal, ya que en esta entrada quería contaros cuan duro fue el ascenso y llegada a este sitio delicioso que valió todos y cada uno de mis sufrimientos. ¡Os espero!


lunes, 6 de noviembre de 2023

Los INCREÍBLES TESOROS de la iglesia ABANDONADA de Santa Ana. (PARTE 2)

 En este PUEBLO ABANDONADO aún resiste, con sufrimiento, la IGLESIA de Santa Ana. En el URBEX de hoy exploraremos su decadente interior lleno de tesoros en forma de arte y también recorreremos su misterioso cementerio para cerrar nuestra exploración urbana en este paraje.

Si aún no lo habéis leído, podéis sumergiros en la primera parte de esta exploración pulsando AQUÍ

 

Exploradas las casas de este maravilloso paraje, aún nos queda un último rincón por el que deambular, la impresionante iglesia de Santa Ana. Un templo magnífico, con su cubierta superior terriblemente dañada, pero que soporta en ella los frescos más impresionantes que uno pudiera imaginar. Desgraciadamente, la jornada se tornó ventosa, por lo que abrevie lo máximo posible mi estancia en su interior por el riesgo de derrumbe que todo ello conllevaba.

 
A cielo raso ya podemos maravillarnos con la visión general de tan excelsa bóveda, de la cual lo único que lamento es la caída de una de sus partes, lo cual me hubiera permitido disfrutarla completamente en toda su extensa belleza. En una visión general distinguimos sus 3 ángulos que todavía resisten en pie, así como su piedra angular con otro fresco.

 
A la derecha, desde mi punto de vista, observamos como el motivo central está representado como una torre, rodeada esta de infinitas y hermosas filigranas. El estado de conservación de la pintura es muy bueno, si tenemos en cuenta el tiempo que lleva esta expuesta a los elementos y la intemperie.
 
 
En este punto la observación de las pinturas ya se torna más complicada. El centro de la estructura viene representando una paloma, la cual le atribuiremos los rasgos del espíritu santo, a modo de elemento que sobrevolaba el sitio mientras los fieles estaban en misa. A la derecha de esa oscura paloma vemos otro elemento fantástico, una luna en estado creciente. Una vez más, una caterva interminable de hermosos motivos enrevesados los unos con los otros contribuyen a darle personalidad al mural.
 

En el último punto observable que divisamos, quizás el que se encuentra en peor estado, podemos volver a disfrutar de las filigranas que pululan en todo el sitio. Sito en el centro de las mismas, en una especie de escudo o de marco, podemos ver la representación de un ciprés. ¿Tal vez una conexión entre el mundo terrenal y el celestial? Así me lo describió Alfonso, mi particular Cicerone en este pueblo. También me puso al tanto de la antigua fecha en la cual se RESTAURÓ este templo, que se remontaba a un ya lejano siglo XVIII. Contome como la gente venía cargando a mano con todos los materiales de construcción desde la cercana población, que era donde los adquirían. Un paseo de más de 3 kilómetros de distancia. Sin duda era otra época y era otro tipo de gente. Mi admiración por ellos, por lo que hicieron y porque aun a dia de hoy podamos disfrutar levemente del templo. Llega la hora de comer y con todos mis videos grabados y fotos realizadas, agradezco de todo corazón a mi particular guía, el tiempo dedicado y me dispongo a encarrilarme al próximo destino. ¿Cuál será? ¿Os venís? ¡Atentos pues!