lunes, 4 de diciembre de 2023

El BALNEARIO ABANDONADO del campeon de golf.

 

 

Tranquilo y agradable día amaneció para este paseante, que llevaba ya tiempo con la idea en mente de adentrarse en el interior de este llamativo edificio, el cual, años atrás, era emblema del lujo en este país. Hoy, tristemente, esa palabra no lo definiría, e incluso diría que le quedaría excesivamente grande.


 

Una vez decidido a entrar en materia, empiezo rodeando la estructura exterior de este tranquilo rincón campestre, cuya paz se rompe únicamente por el sonido de los vehículos que transitan la cercana carretera que serpentea por sus inmediaciones. Un gran edificio de dos pisos de altura, (hay otro igual), nos recibe, rodeado y engullido por diferentes tipos de vegetación y árboles, como unos gigantescos cipreses. Más a la izquierda, el arco de entrada está rematado con tres oquedades en las cuales adivino debían ir algún tipo de lámpara para dar señal nocturna de donde estaba el acceso.

 
El patio al que dicho arco nos da acceso es grande con convicción. Hoy la gran cantidad de vegetación hace difícil el trasiego por su suelo, pero antaño debió guardar diferentes pistas para practicar deportes, a la par que diferentes pérgolas engalanarían el sitio de flora agradable a la vista y al olfato. Sin duda debio ser un paraíso en su momento de mayor esplendor.
 
 
Al fondo del antes mentado patio encontramos las ruinas del segundo edificio que conformaba este balneario. Y si bien a primera vista su estado es calamitoso, es el que en “mejor” estado se halla. Las instalaciones se construyeron aprovechando unas antiguas termas romanas y fueron inauguradas en el año 1920. El lujo del sitio ya indicaba que estaba destinado a gente pudiente.
 
 
Entre los numerosos lujos que podían encontrarse en el balneario se encontraban: línea telefónica, un pararrayos en cada uno de los edificios, una gran pista de baile, restaurante... etc. De sus aguas ferruginosas decían que trataban con efectividad, artritis, histerismo y neurastenias. Normal si tenemos en cuenta que eran aguas claras, diáfanas, inodoras, desprende burbujas gaseosas y tiene una temperatura de 24ºc.
 
 
La temporada en las instalaciones se iniciaba ya llegado el verano, concretamente a primeros del mes de julio, extendiéndose esta hasta finales del mes de septiembre, concretamente hasta el 30. Los servicios que uno podía recibir aquí iban desde las 2'50 pesetas (unos 0'02€) hasta los 6 pesetas (0'04€). Las habitaciones eran individuales y no incluían pensión
 
 
Uno de los pintorescos rincones de estas instalaciones, ya derruida. Nadie diría a día de hoy que este fue un rincón de auténtico lujo en su época. 
 
 
Pero no todo dura para siempre, y llegados ya los años 60, el balneario que antaño era marco de lujos y boatos cerro definitivamente sus puertas. Posiblemente, la España de posguerra no estaba precisa de esos servicios. Aun así, su historia no acabaría ahí, ya que allá a los finales de esa década, se utilizaron sus instalaciones como plato cinematográfico, al rodar en su interior algunas escenas de la película de Carlos Saura "Pipermint Frappe", con nada más y nada menos que el fantástico Jose Luis López Vásquez y la siempre cautivadora Geraldine Chaplin.
 
 
Traspaso el marco de la puerta que deja delante mi un pasillo en forma de cruz. Quiero imaginar que en algún punto de este sitio, había unas escaleras que servían para ascender a las plantas superiores. Dentro podemos ver las distintas habitaciones individuales, no muy grandes en tamaño. Al fondo del todo, una puerta nos permitía salir al exterior para respirar el puro aire del enclave.
 
 
En el cruce de pasillos, mirando a la izquierda, podemos ver tanto la planta baja como el primer piso, había un total de 6 estancias por altura, lo cual indica que en total tendrían unas 24 en total, si contamos con el otro edificio.
 
 
Transitando por la parte derecha del pasillo, las paredes han cedido al paso de los años y tanto ellas como los suelos han colapsado, dejando únicamente una fachada que observa con temor como las plantas avanzan hacia ella para conquistarla. ¿Será el fin de este lugar?

 
Con estas cosas uno nunca puede decir “NUNCA”. Hace años la familia de un conocido golfista patrio adquirió estas instalaciones con el objetivo de volverles a dar el uso para el cual fueron ideadas originalmente. Sin embargo, el alto coste de la reconstrucción del sitio hizo que quedara todo en agua de borrajas. Nada se hizo, pero es una lástima que, una vez más, otro bonito paraje con encanto se va perdiendo y desapareciendo. Aunque yo siempre le daré la razón a la naturaleza, ella estaba primero.

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