lunes, 11 de diciembre de 2023

Aquella ALDEA OLVIDADA en lo alto de una MONTAÑA.

 

 

 En ocasiones sucede que llegas a un pueblo con ciertas expectativas, y cuando ya estás ahí, la realidad las rebaja muy abajo. Este podría ser uno de esos casos, ya que al plantarme en este núcleo despoblado, lo único que encontré fueron ruinas por todas partes, imposibles de explorar. Sin embargo, cada lugar es un mundo y su sorpresa sorprendente aguardaba ahí a plena vista. ¡Exploremos!

 

El estrecho margen del camino me transportó hasta lo que fue la iglesia del pueblo, acompañada esta por los restos cadavéricos de su abadía, que yacía desplomada en el suelo. Frente a esta, un pequeño cementerio con vistas al valle y un poco más abajo, un conjunto de un par de edificios también totalmente derrumbados. Grosso modo, esta sería una descripción correcta del lugar. 

 
 
Entrando en la iglesia. Los cascotes que formaban su cubierta yacen vencidos por el tiempo sobre el suelo. Esta forma pequeños montículos en los cuales la vegetación se ha hecho fuerte e impide el acceso a este explorador del pasado. De frente el altar mayor, también destruido por el tiempo y la climatología. Mientras que a mano derecha, encontramos una de las pequeñas capillas que aún persisten y la escalera que nos permitiría acceder a la torre del campanario. 
 
 
Al igual que el exterior, el interior de esta estructura se encuentra terriblemente maltrecha. Si sus muros de piedra no me dan ningún tipo de confianza, imaginaos la que deben darme los escalones de madera que nos llevan arriba. Puedo imaginarlos bien podridos e incapaces de soportar mi peso. No me arriesgaré.

 
A la derecha de las escaleras observamos una estancia, peligrosamente atravesada por una inclemente grieta que de arriba a abajo debilita insultantemente la estructura del edificio, que amenaza un derrumbe más que inminente. Poco queda de las cerca de 9 casas que formaban este pequeño pueblo, mucho menos aún de los aproximadamente 33 habitantes que Pascual Madoz recolecto en su diccionario, tan socorrido para mí a la hora de documentarme acerca de estos sitios. Ese día de exploración fue duro para mí, así que una retirada honrosa al hotel y a descansar era algo obligado.


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