En la EXPLORACIÓN de esta semana, nos adentramos en las RUINAS de un BALNEARIO ABANDONADO. Conocido en gran parte del país y frecuentado por la flor y nata, la historia no solo lo aboco a su cierre, sino también a un lóbrego destino repleto de muertes. ¿Pero qué paso en este lugar de supuesto reposo y curación? ¡Os lo cuento!
La llegada a este sitio abandonado no puede ser más desoladora. Nos recibe, nada más apearme del coche, la vieja fachada de la estructura que albergaba en su interior el manantial del cual brotaban las curativas aguas. Y como podéis ver, hablo únicamente de este elemento, que al menos se conserva, porque el resto del edificio no es más que un montón de cascotes en el suelo, enterrados bajo numerosas hierbas.
Entre estos restos se conserva, afortunadamente, la fuente de la que salía el agua. Este bonito elemento es casi invisible debido al gran número de plantas que lo intentan sepultar. Destaca que a pesar del tiempo y el desastre que aquí se concentra, aun conserva los pequeños baldosines que lo decoraban, junto con el escudo de la ciudad. De sus aguas decían que bicarbonatadas, nitrato sódicas y radioactivas, ideales para curar la diabetes y que Santiago Ramón y Cajal las había analizado dando su visto bueno. Cabe decir que don Ramón y Cajal nunca hizo eso, es más, elevo un escrito de queja a la prensa denunciando el uso de su nombre.
Una vez salimos de lo que antaño fue el balneario, encontramos a ambos lados de este un par de escaleras que nos conducirán unos metros más arriba, donde podemos encontrar una pequeña capilla y dos edificios de gran tamaño, los cuales tenían función de hospedería. Las instalaciones se inauguraron en el año 1918, en la década de los 30 empezaron a decaer hasta qué llegada la guerra civil, estas quedaron cerradas definitivamente para no volver a abrir nunca más.
Uno de los edificios que fueron utilizados como hospedería, es el que en mejor estado se encuentra, pues aún conserva la primera planta y el interior, aunque muy inseguro, sigue siendo levemente transitable. La temporada del balneario arrancaba el primer día del mes de junio y se alargaba hasta finales de septiembre, concretamente hasta el día treinta.
Accediendo al interior del edificio. Podemos observar un largo pasillo con dos accesos a la derecha, otro se encuentra inmediatamente a la izquierda y al fondo damos con una puerta al exterior y un pequeño armario bajo la ya inexistente escalera. Sobre nuestras cabezas penden delicadamente las vigas y tejas que conforman los restos del techo y que amenazan con desprenderse en cualquier momento. El riesgo aquí dentro es máximo, así que mejor no quedarse durante mucho tiempo.
Una de las habitaciones del balneario, extrañamente limpia, debo decir. Al fondo de esta podemos ver el acceso a otra pequeña sala y en el ventanal del fondo se dibuja la fachada del otro edificio. Sin embargo, y aunque no es muy apreciable en esta imagen, podemos observar el techo completamente oscurecido, no sé si por algún tipo de fuego que se encendiera aquí dentro o por el trascurso del tiempo. Entre estas manchas oscuras, podemos ver también qué numerosas grietas las recorren. No hay duda que el destino de este lugar se encuentra ya sellado.
Aquí podemos ver con detalle el terrible estado en el que se encuentra la cubierta del edificio y que tarde o temprano acabara por desmoronarse completamente, llevándose consigo toda su historia. Hablando de su historia, ¿cómo termino la de este lugar de calma, reposo y sanación? Pues su final es oscuro, lóbrego y se remonta a la guerra civil española. En los aledaños de la estructura se llevaban a cabo fusilamientos, los cuales tiñeron de brutalidad y sangre los últimos días del balneario. Una vez concluyo el enfrentamiento, este sitio jamás volvería a recuperarse, por lo que quedaría abandonado completamente.
Otra de las tristes sorpresas que guarda el edificio en interior. El lamentable final de este pobre perro, que dio con su muerte en el interior de uno de los pasillos y quedó momificado hasta que los mismos escombros de la estructura le den un entierro. Descansa en paz.
Al final del pasillo encontramos tres habitaciones distribuidas en forma de T. A la derecha y la izquierda, dos estancias que posiblemente tuvieran uso de habitaciones, mientras que de frente, encontramos uno de los servicios, el cual aún conserva las baldosas en su pared. La historia de este lugar empezó como un negocio floreciente que proveía de calma y tranquilidad a sus huéspedes. Lo de la salud del agua ya es otro cantar. Pero lamentablemente, con el tiempo el negocio fue decayendo hasta que en los años 30 y más concretamente durante la guerra civil, este lugar de ensueño se convertiría en una pesadilla sangrienta que marcaría el final de la historia entre sus paredes.









No hay comentarios:
Publicar un comentario
Que tus palabras sean mas bellas que tu silencio.