jueves, 15 de febrero de 2024

Los SECRETOS de un CUARTEL MILITAR ABANDONADO. Urbex en la BASE ALFA. (PARTE 1)

 

 

Exploremos los interiores de una base militar abandonada. Recorreremos sus ruinas y nos sorprenderemos con sus secretos ocultos. ¿Qué eventos se esconden detrás de estas paredes abandonadas? Prepárate para sumergirte en la intriga de lo desconocido y descubrir los misterios que la historia dejo aquí atrás en esta primera parte.


 

 

Los primeros vestigios nos reciben a escasos metros de iniciar la caminata por la senda que transcurre junto a estas instalaciones. Un largo edificio, posiblemente de servicios variados, es el que aparece primero, compuesto este por un total de unos 4 o 5 departamentos donde desconozco que actividades se llevaban a cabo, dejándolo todo a mi intuición.

 
 
¿Qué debían hacer aquí?, ¿era una cocina? ¿Una peluquería?, las baldosas de la pared así parecen indicarlo, pero una vez más, es todo fruto de mi interpretación. De todos modos, el terrible estado de la base al completo dificulta saber qué se hacía donde. Estas instalaciones aparecen datadas del año 1936, donde se planificó su construcción, se concluyo en 1937 y un año más tarde se las doto de energía eléctrica.

 
Tras superar las primeras construcciones encontramos las instalaciones principales del complejo. Estas se distribuyen en una plaza donde podemos alcanzar a ver los barracones, lo que seguramente fuera la cantina de la base y una posible vivienda. Así mismo, en el centro del patio, junto a las jardineras, los restos de una antigua estatua presiden el lugar.
 
 
Poco se puede saber al respecto de esta estatua que se encuentra totalmente descuartizada. En ella solo son reconocibles las piernas de un soldado, así como un cañón y una planta. Dicen las habladurías, que se trata de una estatua del general Franco, pero una vez más, no hay información suficiente como para corroborar esta teoría.
 
 
Tras analizar los exteriores, finalmente accedo a la primera gran estructura de este emplazamiento, la cual se trata como podemos ver de una vivienda. En su interior, los cascotes del techo y los restos vandalizados de las paredes se reparten el protagonismo con lo que aún se conserva. Muy posiblemente esto se tratase de una vivienda de algún mando, dado que se reparte en tres habitaciones, salón, cocina y baño.
 
 
Parte de lo que debió ser el sencillo baño de esta vivienda. Junto al mismo encontramos lo que seguramente fuera la cocina. Las paredes derribadas permiten acceder de una sala a la otra fácilmente.
 
 
Las baldosas resisten con decisión el paso de los años, no así las tuberías que traían agua a estas estancias, que se encuentran colgando y esperando el momento de morder el polvo.

 
Una vez visitada la residencia, este visitante de la decadencia accede al pabellón donde posiblemente la tropa dormía. Una enorme sala rectangular, que hoy solo conserva pintada en las paredes, daba cobijo a las tropas que se encontraban aquí desplazadas. Las viejas escaleras metálicas dan subida a un pequeño altillo donde nada de interés nos aguarda.

 
En el lado opuesto tenemos acceso a los aseos de este edificio, compuestos por baños y cinco duchas, donde la tropa se aseaba de una ajetreada jornada militar. Sin embargo, el punto más tétrico lo encontraremos en la cantina, a la cual nos dirigimos ahora.
 
 
Tras una primera mirada nada parece llamar especialmente la atención, ya que nos encontramos ante un edificio similar en estado a todo lo que hemos visto hasta ahora. Los techos amenazan con terminar de caer al suelo, las pintadas dominan todas las paredes, pero hay algo que, aunque invisible ahora, resulta perturbador una vez uno lo sabe. Al fondo del todo, el hollín resultante de un incendio provocado por una persona que decidió acabar con su vida de la forma más terrible posible. Forma parte de la crónica negra de este lugar.
 
 
Pero para acceder a las zonas más impresionantes y ocultas de esta base militar Alfa, uno tiene que salir de ella y dirigirse al otro extremo del camino. En él, un viejo edificio tapiado casi por todas partes nos revela el acceso a los túneles subterráneos que comunicaban diferentes zonas de todo este litoral.
 
Luz en mano, desciendo por las angostas y sucias escaleras que me llevan hasta la parte más profunda de las instalaciones. El eco hace acto de presencia y la luz natural desaparece por completo, eso no ayuda a tranquilizarme, consciente del riesgo que este descenso conlleva para quien decide bajar. ¿Qué encontraremos aquí abajo? ¿Qué misterios guardan estos subterráneos? Los conoceremos en la segunda parte de esta emocionante exploración.

 

martes, 2 de enero de 2024

Entre calles milenarias, ¿Qué sucedió AQUÍ para que quedara ABANDONADO?

 

 
Era una mañana fresca y apacible. El sendero, serpenteante, estaba rodeado constantemente del hermoso verde de árboles y plantas. Mientras, las diferentes especies de aves ponían su propia banda sonora al avance de este visitante de lugares abandonados. Finalmente, en la lejanía, a contraluz, se dibujaba la silueta de la primera de las casas de este pueblo. Un delicioso camino que culminaba en un no menos delicioso lugar. Pero si todo era tan idílico, ¿por qué se fueron todos?
 

 
Una inmensa plaza de verde césped daba la bienvenida a este paraje, el cual le daba la espalda para agrupar las 4 casas que conformaban esta población a la que unas 12 personas insuflaban vida allá por el año 1960. 7 años más tarde, la última de las viviendas donde vivía gente cerraría sus puertas definitivamente. Se acabó la vida humana en este pueblo.
 
 
Hermoso esculpido en la piedra angular de entrada a una de las viviendas del pueblo.
 
 
Accedo a uno de los pocos lugares transitables del pueblo. Una atractiva entrada abovedada distribuida en 5 portales, los cuales repartían el paso entre las casas vecinas y a una pequeña bodega. Intentar pasar a los edificios vecinos se antojaba una proeza imposible, por encontrarse en estado de ruina absoluta. Sus cascotes y vigas desplomadas en el suelo impedían cualquier intento de paso. Sin embargo, el portal del fondo iba a requerir luz para desvelar las sorpresas de su interior.
 
 
Con permiso del pequeño murciélago que dormitaba a la derecha de la estancia, el visitante que resultaba ser yo, quedaba maravillado con el interior de esta estancia. La puerta yacía caída a mis pies y a los pocos escalones que permitían un acceso cómodo al sitio. Mientras, en primer término, un inmenso cajón que antaño debió utilizarse para guardar algún tipo de producto en su interior me sorprendía. Descubierto por arriba, y en el lado no visible (EN ESTA IMAGEN) un orificio del tamaño de un puño, distribuía su contenido según la necesidad. Sin embargo, lo más fascinante se encontraba al fondo, un magnífico horno encastrado en la pared. Junto a su boca aparecían los restos de una pequeña vasija. ¿Tal vez contenía sal? ¿Tal vez harina? ¿Levadura? No lo sé, y supongo que nunca llegaré a saberlo, pero la magia de imaginar ese horno en pleno funcionamiento preparando deliciosos manjares lo valía todo.
 

 
Las maravillas de esta población tan pequeña nunca cesan. Una vez fuera de la vivienda que investigaba, encontré apoyada en la pared lo que posiblemente fuera la llanta de un antiguo carromato. Esta se encontraba custodiada por la siempre corrosiva hiedra y una capa de óxido que traía la magia a un pedazo del pasado inmóvil desde hacía décadas. Unos pasos más abajo, otra máquina maravillosa del pasado se hacía presente en el lugar, probablemente utilizada para arar los campos y posteriormente su siembra. Deliciosamente realizada en madera, destacaban sus temibles ruedas dentadas en un hierro ya oxidado que daban a saber que si algo se hace bien, puede durar para siempre.
 
 
Unos cuantos pasos más abajo se encuentra otro horno, quizás más magnífico que el anteriormente reseñado y el cual, aún desprendía ese característico aroma a leña que tanto me maravilla. Las piedras que daban forma a la pequeña estancia aún se mantenían, no así el tejado, ya desaparecido.
 
Retomando el camino de salida del pueblo, a unas escasas decenas de metros del pueblo, se encuentra la fantástica iglesia de San Andrés, la cual alberga entre sus muros un pequeño camposanto que da sepultura a los restos de algunos antiguos vecinos de la villa. Deliciosa estructura por fuera y por dentro.
 
 
Portada de acceso al interior de la iglesia. El sempiterno azulete destaca tanto fuera como dentro de la eclesial.
 
 
Una vez en el interior del templo, los detalles no dejan de sorprenderme. Al fondo podemos dar con lo que era el altar principal, hoy totalmente derruido y sepultado por la vegetación. A continuación de esta y de sus restos, a la derecha la diminuta sacristía donde el cura debía guardar sus cosas, mientras tras esta y en ambos laterales, damos con dos pequeñas capillas con un altar y sus correspondientes hornacinas. Sin embargo, un detalle me llamo la atención poderosamente. ¿Cuál? ¡Fijaos!
 
 
En lo que deduzco que es un arco, podemos disfrutar de una maravillosa decoración con multitud de filigranas y florituras. Sin embargo, parece ser que posteriormente cubrieron dicha decoración con el azul que encontramos en tantos lugares y viviendas. ¿Por qué cubrieron tan hermosa decoración con algo tan aburrido como un azulete? Misterios del pasado.
 
 
Antes de abandonar definitivamente la iglesia y este pueblo tan magnífico, echo una última mirada que comparto con todos vosotros. Desde el altar mayor hasta el coro. Naturaleza salvaje e indomable, naturaleza que recupera con el trascurrir de los años lo que es suyo. Con el tiempo, devorará este y tantos lugares y quedarán solo en el recuerdo y la memoria. No lo olvidéis nunca.


viernes, 29 de diciembre de 2023

¡Paseos por el vacio os desea un feliz año 2024!

 
¡Desde Paseos por el Vacío, es un placer, desearos un feliz año nuevo 2024, lleno de alegrías, aventuras y deseando que todos vuestros proyectos y deseos se hagan realidad! ¡Nos vemos el próximo año con más turroneo!

 

viernes, 22 de diciembre de 2023

¡¡Paseos por el vacio os desea unas felices fiestas!!

Queridos paseantes, desde Paseos por el Vacío, os deseo unas magníficas fiestas navideñas. 
Nos vemos en el próximo paseo.
Disfrutad mucho estos días y nunca mejor dicho... 
¡¡AL TURRÓN!!


 

lunes, 18 de diciembre de 2023

💣 Los DESCONCERTANTES secretos del POLVORÍN ABANDONADO en la SIERRA. URBEX MILITAR.

 

 

En el fondo de un barranco se encuentran los restos ABANDONADOS de un viejo POLVORÍN. Vacío de presencia militar desde hace años, iniciamos la incursión en su interior para desvelar sus secretos y su historia. ¿Qué nos encontraremos dentro? ¡La respuesta te sorprenderá! 🤯

PARTE 2 AQUÍ     PARTE 3 AQUÍ 

 

Si algo llama poderosamente la atención en este lugar, son sin duda alguna las garitas que otean los caminos de entrada y salida a este polvorín. De forma cilíndrica y con unas llamativas almenas en su zona superior. Un detalle que ya va dando una pista de como será la arquitectura en este lugar tan surrealista.

 
Entrada a uno de los polvorines, justo frente a la misma, la puerta que daría acceso al depósito de armas. Este, en concreto, es el único que no se adentra en la montaña, ya que toda su superficie está a la vista. Su suelo, cubierto de paja, y el exterior con un bebedero grande, ya nos indica que en este lugar, en vez de soldados, los que ahora se encuentran son animales.

 
Interior de la sala, totalmente diáfana y desvestida de ningún tipo de mueble que nos diera a entender que aquí se acumulaban armas.  El origen de este polvorín viene de un ya lejano año 1905, donde empezó a diseñarse su construcción.
 
 
El barracón de los soldados, ya nos damos cuenta de que la arquitectura del lugar es poco ortodoxa, con todas esas almenas, barandillas de piedra, etc. Está claro que querían hacer algo distinto y sin lugar a dudas que lo consiguieron. 
 
 
En 1910 se iniciaron los trabajos de construcción del polvorín, las cuales serían culminadas el año 1920. Sin embargo, al año de empezar las obras, ya se almacenaban municiones en sus instalaciones. No sería hasta casi llegados a la década de los 70 que se instalarían aquí líneas telefónicas y eléctricas, lo cual facilito grandemente la vida a quienes prestaban su servicio en este emplazamiento.
 
 
El mismo edificio desde un punto de vista diferente, que se consigue desde la terraza situada en el lugar.

Una vez hemos descendido del edificio, siguiendo hacia poniente, damos con dos pequeñas instalaciones. La primera de ellas es la cantina de los soldados, con una pequeña barra a la derecha y una chimenea para entrar en calor durante los fríos inviernos. La estructura de la derecha se trata de una cochera, en la cual, como su nombre indica, se debía estacionar un vehículo, posiblemente de algún mando.

 
Segundo polvorín de los 3 que conforman la instalación. Este sí que ya se encuentra construido bajo la montaña y viene con una nueva garita que lo custodia. 
 
 
Al fondo de la imagen podemos observar de donde venimos, mientras que en primer plano aparece la fantasiosa garita con forma de torre. ¡La de guardias que habrá mantenido este sitio! En el año 1997 esta base fue entregada al ejército del aire. Sin embargo, un año después está seria abandonada.
 
 
El ejército pondría en subasta los terrenos unos años después. El ganador de dicha subasta planeaba convertir dicho lugar en un establecimiento de turismo rural. Sin embargo, al encontrarse estas en una zona de especial protección, impidieron la consecución del proyecto.
 
 
Y así, hasta el día de hoy, más de dos décadas han transcurrido y la decadencia se ha apoderado del sitio. Sus únicos habitantes, posiblemente, sean los mejores que pueda haber, ponis y cabras.
 
Diversos artilugios reposan en el interior de este segundo polvorín que visitamos. Sin embargo, ya podemos darnos cuenta de que se encuentran desvencijados y sucios. Poco aprovechables. Probablemente debido a todo el tiempo transcurrido sin que hayan sido usados.
 
 
La tercera garita, que otea todo lo que sucede desde el bosque exterior hasta la puerta de acceso al tercer polvorín, clónico de los otros dos, por lo que podemos ahorrarnos las imágenes, ya que no dispone de nada especial en su interior. Es cuanto menos llamativo la cantidad de instalaciones militares se encuentran abandonadas. Si seguís al blog o al canal de YouTube, podréis ser testigos de una cantidad importante de estos.
 
En mi retirada del lugar doy con una puerta de coche, probablemente la de un 600, la cual fue en su momento blanco en alguna prueba de tiro. Ya podemos ver el impacto de un proyectil en su superficie, así como la decadente patina de pintura que lo recubre. Un buen resumen de un buen sitio.