En esta ocasión nos alejamos de los pueblos deshabitados y encamino mis pasos hacia esta imponente mole visible desde kilómetros de distancia. Situada en lo alto de un cerro, desde él puede dominarse todo lo que rodea el lugar. ¡Exploremos!
Impone desde lejos, pero una vez me aproximo a sus muros, estos me hacen sentir realmente pequeño e insignificante. Las primeras referencias a esta fortaleza de origen musulmán se remontan al año 848. Ya os podéis imaginar que era un punto de vital importancia estratégica y desde él se vigilaban los principales accesos a la ciudad.
Tras pasar a manos cristianas en el siglo XI, fue reformado en el año XIV y paso a ser utilizado como prisión. Más tarde, durante la ocupación francesa, fue empleado por las tropas españolas como refugio. Sin embargo, este fue conquistado por los franceses, los cuales al abandonarlo destruyeron parte de la estructura.
ACTUALIZACIÓN: El ayuntamiento del municipio desmiente lo de la venta, anunciando, eso sí, un expediente de expropiación para poder rehabilitar en condiciones el castillo. ¡Y yo que me alegro!.
Accedo al interior del patio de armas, las murallas cercan perfectamente el interior del recinto y en el centro de este, destaca la torre del homenaje. También podemos encontrar un aljibe, ya prácticamente sepultado por los escombros y la tierra.
Gran parte de las torres se encuentran destruidas por su parte interior. Sin embargo, en mi caminata por las almenas del castillo, la sensación es completamente la opuesta, aparentando estas un estado correcto. Salvo en ciertos puntos exteriores, que si se ve degradación y permite acceder al interior.
Bajo una de las torres accedo a una pequeña sala abovedada con una aspillera que permite controlar una de las caras del lugar.
Desde el interior de la sala, el hueco de acceso permite ver la imponente torre del homenaje que aguanta el devenir de los siglos con entereza. Es hora, pues, de visitarla. Nos encontramos con una gran torre de unas 3 alturas. Construida con los mismos materiales que el resto del castillo y a la cual se puede acceder por un lateral, oculto tras ese pequeño muro que agoniza frente a ella.
En el interior de la torre encontramos todo diáfano, ni los pisos superiores quedan. A la derecha de la imagen podemos observar lo que tal vez fuera una chimenea y el tiro para el humo. Mientras, en el lateral que nos permite acceder se encuentra un ventanuco y en la parte trasera una nueva aspillera. Un interior realmente imponente que nos lleva a imaginar como debió ser la vida en este sitio.
Muy dura debía ser la vida entre estos muros y múltiples vicisitudes debían darse aquí. Las confrontaciones entre musulmanes y cristianos y de los españoles contra los franceses. Sin duda fueron hechos que marcaron no solamente la historia del castillo, sino también su actual estado de abandono y ruina. ¿Lo comprarán algún día y le dará una segunda vida digna? Solo el tiempo dirá.











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