Exploro un castillo abandonado, ¡vertigo medieval!
Aquí tenemos otro bonito ejemplo de conservación del patrimonio. Este enorme castillo, que ha sido limpiado y consolidado, nos recibe y permite la entrada a su interior para que podamos explorarlo. Sus mil rincones secretos son todo un desafío no apto, sobre todo, para quien padezca de vértigo. ¡Advertidos quedáis!
Y es que, dominando sus territorios, hallamos en la cumbre de este cerro, tan magnífica fortaleza. No voy a negar que en ocasiones el ascenso resulto agotador, pero cuando la majestuosa silueta de este castillo empieza a despuntar entre las rocas y las plantas, todo cansancio se esfuma y es sustituido por la impaciencia por llegar.
Sobre el acceso al castillo, un impresionante matacán aguarda, esperemos que durante muchos años, al enemigo que intente conquistar este lugar. Esta estructura era utilizada antaño para atacar a aquellos invasores que intentaban conquistar la fortaleza de turno. A través de los huecos que podemos observar, se lanzaban flechas, piedras e incluso aceite hirviendo para mermar las fuerzas atacantes.
Sin embargo, y será mi única queja al respecto, nada más entrar ya os dan el primer puñetazo en los ojos. Esa terrorífica pared al fondo del patio de armas, que no respeta para nada la arquitectura del sitio, y esa reja bajo el arco... UFF… ¿Tanto costaba hacerlo bien?. Aun así, gracias por mantener sólido y visitable este castillo.
Los muros por los cuales transitamos ahora fueron levantados por los musulmanes hace ya siglos. Caminando entre las interminables almenas y torres que conforman este sitio, divisamos con total facilidad el pueblo al que antaño ofrecían protección. En 1230 los caballeros templarios conquistarían la población y 10 años después, donada al rey Fernando III. Posteriormente, iría pasando de señor en señor, hasta llegar a la fecha presente.
Vigilante, junto a la entrada, encontramos una de las torres de más altura, la torre Parda. A ella se puede entrar subiendo una escalinata que parte desde el generoso patio de armas. Una vez frente a su puerta, uno puede introducirse dentro, explorar su sala interior o ascender hasta la cúspide, en la cual se puede obtener una gran visión del pueblo y de la torre del homenaje, que frente a esta, sustenta la mayor altura del recinto. Desde la puerta de acceso, también se puede tomar la muralla principal del castillo. Extremo que ya hemos podido disfrutar antes.
Detalle de la escalinata de subida a lo más alto de la torre parda. Una vez, como ya he comentado, obtenemos una panorámica inmejorable de la torre del homenaje, que a la izquierda podemos contemplar.
Una vez explorada la torre y esa zona del castillo, nos desplazamos hasta el interior de la torre del homenaje. En su entrada hallamos unas empinadas escaleras a la izquierda, así como un inmenso salón frente a nosotros, en el cual, aparte de la oscuridad, destacan cuatro enormes ojos, terminados cada uno de ellos en unas pequeñas aspilleras. Aquí no se fiaban un pelo de nadie por lo visto.
La empinada y serpenteante escalera que en la entrada hallamos, nos eleva desde abajo del todo hasta la cima de la torre del homenaje. Su acenso es tremendamente cansado por la gran altura de sus escalones, y quizás también, por la falta de forma física de aquí uno que decidió explorar este castillo.
Ya en el primer piso y caminando sobre el muro posterior, podemos ver desde la altura todo el patio de armas, así como el acceso al mismo y las dos torres que protegen el conjunto. El verdor del piso da una nota de color y alegría al parduzco conjunto.
Al final del muro encontramos otra de las torres del castillo, de claro corte defensivo y en cuyo interior podemos ver una serie de aspilleras dedicadas a la vigilancia y defensa del exterior del conjunto.
Una vez visitado en profundidad el primer nivel de la torre, procedo a ascender hasta el segundo. Las escaleras siguen culebreando caprichosas a izquierda y derecha, como si trepar por ellas no fuera ya un ejercicio agotador. No me cabe la menor duda que en este sitio, el personal disponía de buenas y poderosas piernas. Ya en a sala, múltiples ojos en las paredes nos permiten tener una buena iluminación dentro de ella, donde parece que la luz no escasea nunca. Un detalle fascinante se encuentra bajo el nervio de ese inmenso arco que cruza el salón. Bajo él, tenemos el acceso a un nuevo matacán, destinado este a la defensa, única y exclusivamente de la torre.
Esta es la vista que se obtiene desde el matacán.
¡Pobre de aquel que se aproximara con perversas intenciones!
Pero una vez nos hemos elevado hasta la altura suprema, todo el castillo y todo el pueblo hacen acto de aparición hasta nuestros asombrados ojos. La visión de todo aquello que nos rodea es sencillamente espectacular, ya que disponemos de un control visual del entorno que se pierde kilómetros y kilómetros en la lejanía. No cabe duda que esta fantástica fortaleza conserva el encanto y la magia de antaño. Los trabajos de conservación y limpieza hacen de ella un rincón espectacular que visitar, disfrutar y empaparse de la historia que atesoran sus muros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Que tus palabras sean mas bellas que tu silencio.