¡Winter is coming!, clamaban en la serie Juego de Tronos. Y en esta ocasión, yo también pude exclamar lo mismo al explorar este castillo, escenario de la serie en la ficción. Pero también escenario de intrigas y tensiones en la vida real. ¡Explorémoslo!
Sobre un enorme pedestal de roca, el tiempo, ese día, parecía que quería resaltar todavía más, la poderosa estampa de este castillo. En este caso, lo rodean dos historias, una real y otra ficticia. La historia real cuenta que esta fortaleza roquera fue levantada en el siglo XII. Su carácter defensivo se puso a prueba sobre el año 1222, cuando el señor de las tierras agoto la paciencia del monarca Fernando III. Entonces este decidió sitiar el edificio. Hete aquí que su mayor fuerza, resulto ser también su mayor debilidad. ¿Por qué?
Como buena fortaleza roquera resulto inexpugnable para las tropas del rey, pero también se convirtió en una prisión improvisada para quienes se encontraban en su interior. Transcurridas unas semanas de asedio, una vez consumidos los alimentos, rindieron el castillo al rey. Este pasaría de manos en manos durante el paso de los siglos hasta llegar a los reyes católicos. Posteriormente, tras la reconquista, el castillo perdería su importancia defensiva, cayendo en el abandono y la ruina más absolutos. Sin embargo, una vez más, no estaba todo perdido. En el año 1971 fue subastado por el estado español, siendo adquirido por uno de los descendientes de uno de los antiguos señores de la fortaleza. Este, gran amante de la historia, invirtió su dinero y su fortuna, asesorado por expertos en cada paso dado, en reconstruir este imponente castillo, retornándole su esplendor y su grandeza de antaño.
La historia real, y la he escrito muy grosso modo, es realmente impactante. La historia ficticia no se queda muy atrás, ya que en estos dominios, se filmaron diferentes episodios de la serie Juego de Tronos. En ella, este castillo aparece representando «La torre de la alegría», cuna de uno de los personajes más importantes del serial. A los pies de dicha torre, un joven Ned Stark se dirige a rescatar a su hermana Lyanna, a la cual cree cautiva en las alturas de la torre. Este es recibido por el ejército de los Targaryen, los cuales son derrotados por Stark. Cuando este llega hasta su hermana menor, descubre que ha tenido un hijo y que se encuentra malherida. Esta, en su lecho de muerte, le confía el bebe a su hermano, prometiendo este que cuidara de el mientras viva.
Muy a mi pesar, el acceso al castillo es imposible, pero aun así, mi disfrute bajo el oscuro manto de la niebla y las nubes de nieve me hicieron disfrutar intensamente de la experiencia. Una cadena y una puerta metálica impiden el acceso, y debo reconocer que hubiera disfrutado de pasear por el interior de esta magnífica fortaleza, por dos grandes motivos. El primero por su historia real, sobre todo por el inmenso cuidado y esfuerzo que puso su propietario en restaurar y reconstruir este edificio. No hay duda que hay grandes ejemplos de perdida de patrimonio en el olvido, pero este, es uno de esos otros actos que le llenan a uno de tranquilidad y orgullo, sabiendo que algunas maravillas como estas, no se perderán. El segundo motivo, es precisamente por su historia ficticia. Como gran fan de «Juego de tronos» y también de «La casa del dragón», es un privilegio poder pasear por lugares sobre las huellas que, en algún momento irreal, imprimieron los pies de los Stark y los Targaryen. ¡Valar Morghulis!.




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